El Banco Central reveló ayer que, en la Argentina, la llamada fuga de capitales (que es, sencillamente, la cantidad de pesos que quedan inutilizados fuera del sistema) se ubica ya en estos días en una tercera parte de la que era el año pasado: debajo de los u$s 2.000 millones en el segundo trimestre de este año, y con un total acumulado de u$s 3.600 millones en la primera mitad del año. Es, en concreto, apenas un tercio de la que se había registrado en igual período del 2011 (ver infografía).
El dato no hace más que reflejar lo que a esta altura no es una novedad: que los impedimentos puestos en marcha por el Gobierno para la compra de dólares son tan extremos que sólo contemplan excepcionalmente los pedidos de (algunos) turistas y funcionarios públicos que deben viajar al exterior.
Pero no alcanza, sin embargo, a dar cuenta de una desconfianza que persiste y queda en evidencia, en cambio, en otros indicadores. Algunos banqueros y consultores consideran que una buena parte del dinero que los ahorristas dejaron de destinar a la compra de dólares hoy continúa desapareciendo por completo del sistema financiero y tiene, muchas veces, un destino oculto en la economía informal. Eso explica, dicen, que hoy el dólar blue tenga una demanda sostenida por encima de los $ 6.
Algo de esto puede notarse en otra estadística del Banco Central: sólo en los últimos 30 días, los billetes y monedas en poder del público aumentaron en $ 11.000 millones, mientras que los depósitos bancarios lo hicieron en sólo $ 7.000 millones.
Hay cuestiones estacionales que podrían explicar parte de este aumento del efectivo en la gente, como el aguinaldo y las vacaciones. Pero no en esta medida: en igual período del año pasado, el aumento por ambos conceptos había sido de $ 5.200 millones y $ 5.122 millones, respectivamente. Hay un contraste también en la comparación que se hace para los primeros siete meses de cada año: en 2011, el incremento del circulante fuera de los bancos llegó a ser de 12,6%; este año, en cambio, ya trepó al 18,3%.
Una gran parte de la creación de dinero que está haciendo el Banco Central por la expansión monetaria se está quedando en el bolsillo de la gente. Y al quedar ahí, no se genera dinero secundario y se pierde capacidad prestable, se preocuparon en estos días en la mesa de dinero de un banco.
La proporción de la base monetaria que hoy queda como circulante pasó del 68% al 72,5% en los últimos doce meses, según las cifras del BCRA.
La relación de depósitos sobre circulante también se ha ido deteriorando. Al dinero en poder del público hay que seguirlo porque es un estimador de la potencial fuga, que obviamente hoy ya no se puede medir, opinó el economista de un banco.