Por José Hidalgo Pallares - El parate en la actividad económica, del que las propias cifras oficiales han dado cuenta en los últimos meses, ha impactado en el mercado de trabajo. En el segundo trimestre del año, la tasa de empleo en las principales ciudades de la Argentina fue de 42,8%, lo que implica una caída de 0,4 puntos porcentuales frente a igual período de 2011. Al mismo tiempo, la tasa de subocupación, es decir, las personas que trabajan menos de 35 horas a la semana y están dispuestas a trabajar más, subió en un punto porcentual.
Los datos surgen de los últimos resultados de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), difundidos ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Según el mismo informe, en el último año la tasa de desocupación se mantuvo prácticamente estable, alrededor del 7 por ciento, aunque analistas consultados por LA NACION relacionan este resultado con la caída observada en la población económicamente activa (PEA).
"Desde mediados del año pasado, se vive un proceso de desaceleración de la actividad reconocido por las propias cifras oficiales, que incluso mostraron una contracción en mayo. Esto deriva en una menor demanda de trabajo", dijo el director de la consultora Elypsis, Eduardo Levy Yeyati.
Según el Indec, entre el segundo trimestre de 2011 y el mismo período de este año, la cantidad de ocupados creció en apenas 9000 personas. El economista jefe de la consultora Ecolatina, Lorenzo Sigaut Gravina, también vinculó estos resultados con el freno de la actividad. "En los últimos meses, se han contraído la industria y la construcción, que son dos sectores con una importante demanda laboral. En ese contexto, es difícil que crezca el empleo", dijo.
Para Levy Yeyati, la demanda de empleo estuvo sostenida por el sector público. "Los números de creación de empleo habrían sido aún más débiles de no mediar un incremento importante en las contrataciones del sector público nacional", dijo.
En el segundo trimestre de este año, la tasa de subocupación fue de 9,4%, un punto más que en igual período de 2011. El crecimiento se dio en la "subocupación demandante" -es decir, las personas que trabajan pocas horas y están buscando activamente otra ocupación-, que pasó de 5,7 a 6,7 por ciento.
Para Ernesto Kritz, director de SEL Consultores, esto refleja un problema en el empleo de plena ocupación, lo que, según dijo, "seguramente está vinculado con la desaceleración en el ritmo de actividad".
Sigaut Gravina, por su parte, dijo: "En un contexto como el actual, las empresas buscan achicar sus costos laborales y es más fácil reducir las horas trabajadas que despedir empleados por el tema de las compensaciones. Pero una caída de las horas trabajadas, como la que se ha dado en la industria por las suspensiones en varias empresas, impacta en los ingresos y en el poder de compra de los trabajadores".
La tasa de desocupación, mientras tanto, fue de 7,2% en el segundo trimestre de 2012, 0,1 puntos porcentuales menos que en igual período de 2011. No obstante, esto estaría relacionado con la caída que en el mismo lapso mostró la PEA, que se redujo en 8000 personas, pese a que la población total de los 31 aglomerados urbanos tomados en cuenta en la EPH creció en más de 230.000 personas (como consecuencia, la tasa de actividad, que relaciona la PEA con la población total, bajó de 46,6 a 46,2 por ciento).
Para Levy Yeyati, la reducción de la PEA puede deberse a un "incipiente desaliento laboral", es decir, personas que se han cansado de buscar empleo y han dejado de hacerlo, por lo que ya no se contabilizan como económicamente activas.
Kritz, por su parte, cree que ese retiro de gente del mercado laboral puede deberse a que esas personas, cuando están ocupadas realizan actividades muy precarias, o a que su salario real no alcanza a compensar el valor de lo que dejan de hacer en su casa.
Más allá del motivo para la caída de la PEA, Sigaut Gravina resaltó que esto permitió que la tasa de desocupación -en un contexto como el actual, de poca creación de trabajo- no haya sido más alta.
A nivel de las principales regiones del país, los resultados del mercado laboral varían de manera notoria. La ciudad de Buenos Aires presenta la tasa de empleo más alta (49,9%), mientras que en el Nordeste y en el Noroeste la tasa no alcanza el 40% (ver infografía). Asimismo, la tasa de ocupación en las ciudades de 500.000 o más habitantes (43,7%) es mayor que en las ciudades más pequeñas (39,4%), en las que también es más baja la tasa de actividad.
El empleo en cifras
Poca creación de empleo: entre el segundo trimestre de 2011 y el mismo período de este año, la cantidad de personas ocupadas aumentó sólo en 9000. La tasa de empleo bajó de 43,2 a 42,8 por ciento.
Crece la subocupación: en el último año aumentó el número de personas que trabajan menos de 35 horas semanales y están buscando activamente otra ocupación.
Consecuencia del parate: analistas opinan que el deterioro del mercado laboral responde a la desaceleración de la actividad económica.
Se reduce la PEA: aunque la población de las ciudades incluidas en la EPH creció en más de 230.000 personas, la PEA se redujo en 8000. Como consecuencia, cayó la tasa de actividad.
Sin cambios en el desempleo: la tasa de desocupación se mantuvo estable en torno del 7%. La caída registrada en la PEA ayudó a que la tasa de desempleo no fuera más alta.
Diferencias entre regiones: la tasa de ocupación es más alta en la Capital Federal que en otras regiones del país. En las ciudades grandes las tasas de empleo y de actividad son mayores que en las pequeñas.
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