Por JULIÁN GUARINO - En el complejo entramado que constituye la gran oferta de bonos soberanos de bandera argentina, y pasando rápidamente por alto que estos títulos se ubican, para los inversores del planeta, entre los más riesgosos de la región, en función de sus decisiones los inversores argentinos parecen haber escrito el siguiente mensaje: los bonos cortos, es decir aquellas emisiones que vencen en los próximos años, resultan las más seguras. ¿Cuánto? En la síntesis... son lo suficientemente seguras para que sean pagadas por el Gobierno, pero no tan seguras para aquellos que no están dispuestos a esperarlas hasta la fecha de vencimiento ya que la volatilidad puede asustar y el precio de mercado variar mucho.
No obstante, dentro del universo de los bonos cortos, no todos son iguales ni reúnen las mismas virtudes para el inversor: los nominados en dólares parecen resultar más atractivos, si bien los que han sido emitidos en pesos han crecido en forma sostenida. Según números del Instituto Argentino de Mercado de Capitales (IAMC), la evolución de los bonos cortos en dólares ha sido, en los últimos 12 meses, la que mayor recorrido ha tenido. El dato es que en promedio, estos títulos treparon 57,6%, al tiempo que la emisión de mayor plazo de vencimiento dentro de este grupo el Boden 2015 es uno de los que mayor liquidez reúne en el mercado local. Dentro del grupo de los bonos cortos también hay que contar al Boden 2013 y el Bonar VII (ambos con vencimiento en 2013).
Entre las razones, los analistas mencionan que las restricciones para acceder al dólar han despertado la idea de que, a través de los títulos, el ahorrista puede finalmente dolarizarse sin pasar por el filtro del Banco Central. Este parece haber sido uno de los argumentos para semejante salto. A la vez, sostienen que existe confianza en que el Gobierno realice el pago respectivo para los vencimientos del Boden 2013 y el Bonar VII. Fundamentan esta idea en que seguramente un mercado que recibirá mayor cantidad de dólares fruto de una mejor cosecha al tiempo que la necesidad de dólares es probable que sea mucho más baja que la que el Gobierno tiene hoy.
Encontramos valor en los bonos soberanos en dólares de mediano plazo, como Boden 2015 y Bonar 2017, puesto que los inversores locales los siguen eligiendo como cobertura contra la depreciación del peso mientras que se espera un repunte en la economía brasileña y mejores perspectivas para la soja, señalaron en Puente.
El esperado repunte de la economía de Brasil en el segundo semestre de este año, gracias a las políticas de estímulo que aplica su gobierno recientemente anunció un plan de inversiones en infraestructura por u$s 65.600 millones y los recortes de tasa de interés de su banco central parecen generar mejores expectativas.
De todas formas sobrevuela una advertencia: los bonos locales pagan las tasas más atractivas de la región pero precisamente esto es así porque existe un componente de incertidumbre que es más fuerte en el caso argentino que en el de Chile o Uruguay, que pueden financiarse al 3% o 4% anual mientras que la Argentina, si intentara hacerlo, debería pagar una tasa que supera el 10%. Un bono del Tesoro de EE.UU. paga 1,6% anual de tasa con un vencimiento a 10 años, una emisión local en dólares remunera por encima del 10% el mismo plazo.
En el caso de las emisiones en pesos, bonos como el Bonar 2014 y el Bonar 2015 que pagan un cupón en pesos de casi 18% anual también han registrado un movimiento alcista. En los últimos 12 meses, los bonos cortos en pesos resultaron ganadores por 28,5% si bien las emisiones más largas, pero en dólares parecen ubicarse comodamente en un segundo pelotón con rendimientos del 32% en lo que va del año y del 43% en los últimos 12 meses. En este grupo brillaron el Bonar 2017 y el Par y Discount en dólares, siempre con mayor volatilidad.