El billete verde continúa en la senda descendente en los mercados de divisas. El dólar se ha depreciado hoy por debajo de los 111 yenes, cuando la divisa japonesa lo puso contra las cuerdas animada por una presunta intervención del Banco de Japón, mientras el euro llegó a rondar los 1,18 dólares. A mediodía, se cambia en Francfort a 1,170 dólares, ligeramente por debajo de los 1,172 de las horas previas.
Las crecientes incertidumbres en torno al crecimiento de la economía en EEUU, en contraste con una mejora de las expectativas en Japón, siguen minando la cotización de la divisa estadounidense.
Asimismo, la senda de recuperación de la economía en la eurozona hace prever que el BCE mantendrá hoy los tipos de interés, coinciden en señalar analistas y mercados financieros. No obstante, una revalorización aún más fuerte que la experimentada por la divisa comunitaria estos días, podría obligar al BCE a recortarlos, si bien no está claro cuándo, para compensar el impacto sobre el crecimiento de la economía de la subida de la moneda única.
Ayer no conseguió tampoco el dólar consolidar en Asia la leve recuperación de hace ahora dos sesiones, con ayuda de las intervenciones del gobierno de Tokio, que vendió yenes para frenar el imparable ascenso de su divisa hasta niveles cercanos a los 110 yenes por dólar. Lo desalentó el último sondeo Tankan, que realiza cada trimestre el Banco de Japón entre empresarios, y el aumento de la confianza en las perspectivas de la economía.
La falta de solidez de los últimos datos económicos difundidos en EEUU provocan inquietud entre los inversores y tienden a presionar al dólar a la baja, según los economistas. El Instituto para la Gestión de Suministros (ISM, por sus siglas en inglés) publicó ayer que su índice de actividad manufacturera se situó en septiembre en 53,7 puntos, desde los 54,7 puntos de agosto, en línea con lo esperado por los analistas.
La cita más esperada será el viernes, cuando salgan a la luz las cifras sobre el empleo en EEUU, uno de los factores que muestra síntomas de recuperación más débiles, y que podrían ahondar en la percepción menos favorable sobre la economía si revelan escasa o nula creación de empleo. |