A principios de julio de este año, la comunicación A 5318 del Banco Central prohibió el uso de dinero de créditos hipotecarios para adquirir dólares, la moneda con la que tradicionalmente se cierran operaciones inmobiliarias. El nuevo límite, parte del cepo cambiario que va volviéndose cada vez más estrecho desde octubre del año pasado, ralentizó el crecimiento del crédito hipotecario en julio pero, una vez asimilada la medida, apuró la concreción de cientos de préstamos en trámite.
En agosto se vió un fuerte cierre de operaciones relacionado con la eliminación de las operaciones en dólares, comentó Andrés Méndez, de AMF Economía.
La norma de la entidad conducida por Mercedes Marcó del Pont sólo permite acceder al mercado cambiario a quienes tramitaron un crédito hipotecario antes del 5 de julio. Los que empezaron los trámites luego de esa fecha, deberán jugarse a hacer su compra inmobiliaria en pesos, una moneda que tiene bastante aceptación para la venta de unidades nuevas, pero poco poder de seducción para los dueños de inmuebles usados. Por eso, la suba que se vió este mes puede tener corta vida.
En bancos especializados en el sector hipotecario, señalan que las pilas de expedientes que buscaban aprobación urgente durante la mayor parte de agosto desaparecieron en los últimos días del mes y primeros días de septiembre.
A partir de ahora, el mercado quedará reducido a las operaciones que se puedan concretar en pesos, concluyó Méndez.
Se concentró mucho en ese mes porque, si bien hay tiempo hasta el 31 de octubre, el temor a un nuevo cambio en la normativa hizo que todo el que estuviera en condiciones de cerrar, lo hiciera, coincidió Alejo Espora, economista del Banco Ciudad.
La aceleración en el crecimiento del stock de préstamos hipotecarios se dio a pesar de que los programas Primera Vivienda BA del Banco Ciudad y Procrear de la ANSeS y el Banco Hipotecario todavía no tuvieron impacto en las estadísticas. Semanas atrás, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner oficializó la entrega de los primeros 100 créditos.
La pesificación forzosa del mercado inmobiliario que generó el cepo cambiario volteó la actividad de compra-venta de inmuebles. En julio, último dato disponible en el Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, la cantidad de escrituras firmadas en ese distrito fue un 27,6% menor a la del mismo mes de 2011.
Las operaciones inmobiliarias apalancadas con créditos vivieron, hasta ahora, en un oasis aislado del mal clima que vive el resto del sector. Durante toda la aplicación del cepo cambiario, los beneficiarios de préstamos para compra de vivienda gozaron del privilegio de poder cambiar los pesos que les daba el banco por dólares, al precio oficial. Cuando esas operaciones empiecen a compartir la misma suerte que las que se pactan al contado, la caída les llegará también a ellas.