Por Greg Ip, en Washington, y Patrick Barta, en Bangkok - Los altos precios del petróleo, la caída de las acciones y el débil gasto en tecnología están teniendo repercusiones en todo el mundo, desde Corea del Sur y Japón hasta Estados Unidos y Alemania, sembrando dudas sobre una recuperación global que hasta hace unos meses se daba por sentada. La debilidad de la economía mundial es otra inquietud para EE.UU., porque el auge del consumo de los últimos tres años ha perdido fuerza y los economistas habían esperado que un aumento de las exportaciones ayudara a manener la expansión en los próximos doce meses. El Departamento de Comercio anunció el viernes que el déficit comercial se disparó hasta US$55.820 millones en junio frente a US$46.880 millones en mayo. La cifra fue el resultado de una caída del 4,3% en las exportaciones y un aumento del 3,3% en las importaciones, afectadas principalmente por los precios más altos del petróleo. Algunos economistas dicen que los datos de la balanza comercial podrían significar una revisión a la baja del crecimiento del segundo trimestre a sólo un 2,5%, luego de una estimación inicial del 3%. El viernes, el gobierno japonés también reveló que el crecimiento se había reducido al 1,7% en el segundo trimestre, debido a la caída de la inversión empresarial, que había superado el 6% en los dos trimestres anteriores. "Los riesgos de que la economía global entre en un período de estancamiento van en aumento", dijeron el viernes economistas de J.P. Morgan Chase & Co. en un informe a sus clientes. Los expertos calculan que el crecimiento mundial probablemente se desaceleró a una tasa anualizada del 2,7% en el segundo trimestre, después de varios trimestres por encima del 5%. Las economías asiáticas son particularmente vulnerables debido a que muchas dependen más del petróleo que EE.UU., mientras que China, el mercado de más rápido crecimiento, se está desacelerando como resultado de los esfuerzos de las autoridades para aliviar las presiones inflacionarias. El viernes, el crudo subió US$1,08 por barril a US$46,58 en la New York Mercantile Exchange, batiendo el récord por décima vez en 11 jornadas, luego de que noticias de un incendio en una refinería en Indiana y un huracán en el Golfo de México se sumaron a los temores de una interrupción en el suministro. Las últimas cifras podrían resultar ser anomalías. De hecho, estadísticas más recientes, como las solicitudes de seguros de desempleo en EE.UU. en agosto y sondeos de confianza al consumidor y empresarial en Japón en julio, muestran un panorama más optimista. Asimismo, los altos precios de los bienes básicos sugieren que no ha habido una caída drástica en la demanda global, aun desde China. Es más, los precios más altos del petróleo son una buena noticia para países que exportan crudo como Canadá, México, Venezuela y el Reino Unido. "Es muy fácil contar uno de los dos lados de la historia", dijo Bruce Kasman, jefe de investigación económica de J.P. Morgan. Pero las autoridades de todo el mundo están preocupadas. "El crecimiento en el resto del mundo parece estar desacelerándose", dijo el viernes el Secretario del Tesoro de EE.UU., John Snow, en Boca Ratón, Florida, donde se dirigió a un grupo de empresarios. "El precio del petróleo está provocando vientos económicos en contra". Las conmociones petroleras plantean un dilema a los bancos centrales del mundo. Al mermar el gasto de los consumidores y las ganancias de las empresas (fuera del sector energético), socavan el crecimiento y habitualmente provocarían tasas de interés más bajas. Pero el alza de los precios del crudo también desata presiones inflacionarias, al menos temporalmente, lo que normalmente exigiría tasas de interés más altas. La semana pasada, la Reserva Federal estadounidense responsabilizó al alza en los precios de la energía por la debilidad económica estadounidense. No obstante, siguió adelante y subió la tasa de interés interbancaria a 1,5% de 1,25%. La medida refleja que la principal preocupación de la Fed es que las tasas están todavía muy bajas para una economía en expansión y las inquietudes de algunos miembros de que el alza adicional en los precios de la energía podría agravar las presiones inflacionarias latentes. La última información, sin embargo, podría aliviar dichas preocupaciones. El viernes, el Departamento de Trabajo de EE.UU. dijo que los precios mayoristas subieron el 0,1% en julio en comparación con junio. |