Es que, a partir de los operativos realizados por el organismo, se redujo en un 30% la presencia de cambistas callejeros, por temor a ser detenidos.
Desde luego, el panorama en Florida es totalmente distinto al de semanas atrás: ya no hay un voceo constante de cambio, dólares, euros, reales, pago más, como había antes. Ahora se camuflan como promotores, y exhiben afiches de shows de tango para disimular. Pero cuando un turista se acerca para preguntar, confiesan que no lo venden, aunque aprovechan para ofrecer en voz baja el cambio de divisas. Para pasar desapercibido, cuando llegan los de la AFIP empiezo a repartir tarjetas de un local de ropa de cuero, y me pongo a promocionar camperas a los mejores precios, revelan.
En la calle hay reglas: cada uno tiene su parada, que es la esquina o el sector de la cuadra donde están. Los más antiguos tienen los sitios más estratégicos, aunque cada lugar se paga a la Policía Federal y a la Metropolitana. Como es de suponer, cuanto mejor sea el lugar, más caro es el precio. Las mejores paradas son las que se encuentran en las esquinas estratégicas, como pueden ser Florida y Corrientes, por ejemplo. También las que están cerca de las casas de cambio de la peatonal, que es donde se acercan los turistas para ver las pizarras con las cotizaciones. Diagonal Norte y Florida, donde para el bus turístico, es otro sitio estratégico, al igual que las puertas de entrada a Galerías Pacífico: Aunque ésa no es mi parada, yo voy ahí los domingos, que no hay nadie, y me puedo llevar hasta $ 1.000 de ganancia en unas pocas horas, porque como no hay competencia no pago nunca más de $ 6 por dólar, advierte un cambista, que en estos momentos está usurpando el terreno de un competidor suyo: En realidad, yo paro a 20 metros, pero como ahora hay unos artistas callejeros me tuve que venir acá, cuenta el arbolito, que cobra $ 60 diarios más comisiones por lo que opere, con lo cual puede llevarse $ 500 limpios por día trabajado. Ahora estoy esperando a una persona que vendrá con 50.000 euros para cambiar a dólares, ya que debe comprar una propiedad y pagarla en divisas. Así que ya tengo $ 2.000 adentro por esa comisión, confiesa otro.
Uno de los nuevos síntomas que se puede apreciar al caminar por el microcentro es la presencia de mujeres arbolitas, aunque algunas de ellas se quedan paradas sin vocear en la entrada de la galería comercial donde trabajan. Por temor a la AFIP, prefieren el bajo perfil y estar visibles sólo en caso de que llegue algún cliente.