Por Louise Story - NUEVA YORK — Las recientes alzas en los precios de la gasolina, lácteos, madera y otros bienes en Estados Unidos han desatado el temor generalizado de que la inflación está nuevamente al acecho en ese país. Pero aunque la inflación en general está repuntando allí, un nuevo estudio sugiere que los precios de una gran variedad de productos de consumo importados seguirán disminuyendo en los próximos años, conforme los centros de producción se desplacen a lugares de bajos costos. Según la investigación llevada a cabo por los economistas Peter Schott, de la Universidad de Yale, Andrew Bernard, de la Universidad de Dartmouth, y J. Bradford Jensen, del Institute for International Economics, los precios de muchos productos, entre ellos artículos de cuero, muebles de dormitorio y joyería cara, caerán conforme sus centros de fabricación pasen de los países con altos salarios a los países de bajos costos en Asia y África. En años recientes los consumidores estadounidenses se han beneficiado de la caída de los precios en ropa, automóviles, electrodomésticos y muchos otros bienes a medida que la producción manufacturera salió de EE.UU. para instalarse en China y México. Los economistas dicen que la producción está ahora creciendo en países de bajos sueldos como Vietnam, Zimbabwe y Pakistán. El estudio encontró que para el año 2011 un 24% de los bienes que llegarán a EE.UU. provendrán de los países más pobres del planeta, cuyo Producto Interno Bruto per cápita es inferior al 5% del de EE.UU. La cifra del 24% supondría un alza con respecto al 15% de hace tres años, el año más reciente del que se disponen datos detallados. Según el informe, la mayoría de los países latinoamericanos no se beneficiarán de esta tendencia porque ya no se sitúan entre los más pobres del globo. Los únicos de la región que estarían en esa categoría serían Bolivia, Haití, Honduras y Nicaragua. Mientras se espera que China se mantenga como uno de los principales exportadores a EE.UU., es probable que países como Canadá y México, actualmente los mayores socios comerciales de EE.UU., vean disminuir su importancia. Una industria que experimentaría cambios significativos sería la de la impresión. Según Schott, en 2001 las importaciones de países de bajos salarios representaban un 19% de todas las importaciones, y esa cifra crecerá al 31% en 2011. La capacidad de enviar contenido por Internet a plantas de impresión de bajos costos hace probable que cada vez más libros, archivadores y tarjetas de felicitación provengan de países pobres. Los consumidores de EE.UU. también podrían ver caer los precios de algunos productos caros. En joyería, las importaciones de países con bajos salarios podrían aumentar del 20,8% en 2001, al 35% en 2011. En esa industria, el cambio se produciría principalmente a expensas de otros países que ahora exportan a EE.UU. Eso sería particularmente claro en el mercado de perlas. Tradicionalmente Japón ha sido el principal proveedor de perlas Akoya de alta calidad, pero China empieza a ganarle terreno. |