La visión oficial es que este reacomodamiento que se dio sin una excesiva suba de tasas (la Badlar en torno al 14%) será la fórmula no escrita para el 2013. Obviamente no queda fuera del análisis que el año próximo hay elecciones en octubre. Nadie se atreverá a acelerar el ritmo de devaluación con el calendario electoral sobre la mesa.
Tampoco creen conveniente retocar en exceso el tipo de cambio con un superávit comercial en ascenso. La cuenta que hacen en Casa Rosada es que la recuperación de la economía en 2013, con altos precios de los commodities, apaciguaría el retraso cambiario. El debate sobre el mercado informal ya está terminado para el Gobierno.
Si bien en algún momento se abrió un debate con respecto a oficializar un mercado de cambio dual, ganó la idea de mantenerlos en las sombras. No se prevén cambios en ese sentido.
Con respecto al cepo, algunos creen que la mayor relajación con las trabas a las importaciones (algo que ya viene sucediendo) podría continuarles los pagos de dividendos (frenados por el Banco Central). El atesoramiento es otro dilema que aún no encuentra solución. Así y todo, hay (y se mantendrán) debates internos en el Gobierno con respecto a este tema. Más aún de caras a un año electoral como el próximo.
La gran apuesta para cerrar el dilema cambiario será la recuperación de reservas por parte del BCRA. Al superávit comercial se le suman las menores necesidades para el pago de deuda en 2013 (tan sólo u$s 4.000 millones). Eso podría disparar un relajamiento mayor de los controles. O por lo menos que ganen fuerza aquellos que dentro del Gobierno pregonan eso.
Este año las reservas del BCRA caen u$s 1.100 millones a pesar de que lleva comprados en el mercado cambiario cerca de u$s 8.000 millones. Pagos de deuda y fuga de depósitos en dólares fueron las causantes.
Suspicacias genera el número que el Gobierno pondría al dólar para 2013, en torno a $ 5,10. En el presupuesto del 2012 el tipo de cambio promedio era $ 4,40. Ayer, el dólar mayorista cerró en $ 4,68 y el minorista en $ 4,70. La subestimación de algunas variables están intactas.
El Gobierno volverá a ponerle paños fríos al tema del dólar. A diferencia de este año, el 2013 podría ser más generoso en la cosecha de billetes verdes.