Por EUGENIA BENEDETTI - A pesar de la falta de financiamiento bancario y la deuda externa en default, la inversión creció a tasas de entre 45% y 50% en los últimos tres trimestres, acumulando un expansión de 84% desde el mínimo registrado en el primer trimestre de 2002. Además, un informe del Centro de Estudios Bonaerense (CEB) aseguró que el liderazgo del proceso de recuperación pasó de manos de la inversión en construcción al gasto en equipo durable, con una participación creciente de los bienes de capital importados.
Desde su máximo verificado en el tercer trimestre de 1998, el gasto en inversión mantuvo un comportamiento fuertemente contractivo, acumulando una caída de 60% hasta el piso de marzo de 2002. A partir de entonces, las expectativas de los productores comenzaron a animarse a partir del contexto externo favorable y la fuerte recuperación económica motorizada por el consumo, explicó el informe y las decisiones de inversión postergadas durante lo peor de la crisis aceleraron la inversión bruta fija, que alcanzó tasas de crecimiento entre 45% y 50% en los últimos tres trimestres.
El proceso de acumulación de capital fue cambiando su dinámica interna, por lo que el gasto en maquinaria y equipo ganó participación frente a la construcción. Mientras en el primer trimestre del año pasado el aporte de gasto en construcción al crecimiento de la inversión era de 68% contra 32% del equipo durable, en el último trimestre de ese año, las proporciones cambiaron a 60% y 40%, respectivamente y en marzo de 2004 ya exhibía similares proporciones.
Esta nueva composición de la inversión significa un aumento de la demanda presente, "pero fundamentalmente las compras de bienes de equipo e instalaciones representan una mayor capacidad productiva para la modernización económica y el aumento del producto por habitante", aseguró el informe.
Al mismo tiempo, el gasto en capital se desvió desde los bienes nacionales hacia los importados. Mientras en los primeros tres meses del 2003 el aumento de la inversión en equipo durable se explicaba en 60% por bienes nacionales y 40% por importados, a finales del año pasado la relación se había invertido a 33% y 66%, respectivamente.
La mayor demanda estructural por bienes extranjeros en razón del retraso tecnológico y la fuerte reducción del sector nacional de bienes de capital en la última década se puso de manifiesto a medida que se iba consolidando la recuperación. De esta manera, si bien la participación en el valor total de las importaciones se encuentra por debajo de los máximos de los ’90, en marzo de este año el aporte al crecimiento de este tipo de bienes estaba en 25% por parte de los nacionales y 75% por parte de los importados.
"El reinicio del proceso de acumulación de capital marca una coyuntura propicia para que el Estado efectivice las medidas de fomento de la inversión anunciadas e incluso piense en la implementación de otras adicionales", sugirió el documento del CEB. De lo contrario, advirtió, "un eventual shock negativo, como una caída mayor de los precios internacionales, una suba abrupta del tipo de cambio, o el empeoramiento de las relaciones con el Fondo Monetario Internacional, podría afectar negativamente el proceso de formación de expectativas, debilitando el compromiso empresario con los desembolsos en capital fijo.
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