Por Javier Blanco - El Banco Central de Japón se prendió en el nuevo round de lo que se describe como una guerra monetaria, es decir, los esfuerzos que cada vez más países realizan para tratar de no importar la debilidad cambiaria externa, en un intento por evitar comprarse problemas de competitividad. La medida, que supone ampliar la inyección monetaria en esa economía mediante la compra de 10 billones de yenes (unos US$ 127.000 millones) en activos -el doble de lo que algunos habían previsto-, debilitó temporalmente la moneda japonesa y dio impulso extra a las bolsas asiáticas, aunque al final del "día occidental" sus efectos sobre el mercado de divisas se habían licuado. Por lo pronto, la abundante liquidez recreó al apetito por los activos de riesgo, pero sin la avidez de otras veces. Por el contrario, las repetidas dosis parecen tener mayor impacto sobre quienes temen un exceso que termine disparando una mayor inflación a nivel mundial. Este temor explica, en buena parte, la fortaleza del oro, que ayer se mantuvo en torno a los US$ 1770 por onza, tope en 29 semanas. En este marco, las bolsas occidentales volvieron a mostrar tendencia levemente alcista, con Wall Street como guía, en una jornada que trajo buenos datos sobre la evolución del mercado inmobiliario en Estados Unidos: en agosto hubo un crecimiento del 2,3% en nuevas obras y un salto del 7,8% en la venta de casas usadas, que llegó a su máximo en 2 años. Y quien mejor capitalizó estos datos fue Home Depot ( 1,2%). Aquí se fortaleció el boom de los cupones ( 2%), ahora que se sabe que incluyeron en el proyecto de presupuesto el posible pago de servicios en 2013. Entre las acciones, en tanto, hubo rebotes en los papeles bancarios, aunque con pocos negocios.. |