Por Martín Kanenguiser - "El gobierno argentino se está quedando sin amigos." La frase, tajante, fue pronunciada ayer a LA NACION por un diplomático de un país que mantiene buenas relaciones con la Argentina, y refleja el malestar de varios gobiernos por la falta de avance de la presidenta Cristina Kirchner para saldar las deudas y la agenda pendiente desde la crisis de fines de 2001. En particular, varios países esperan con impaciencia algún plan para que la Argentina salde su pasivo con los gobiernos que integran el Club de París, que acumula unos US$ 9000 millones desde entonces. Tanto fuentes diplomáticas de dos países acreedores como del Ministerio de Economía consultadas por LA NACION coincidieron en aclarar que la Argentina "no presentó ninguna propuesta". Dos semanas atrás, el secretario de Finanzas, Adrián Cosentino, estuvo en la capital francesa para participar de una reunión del Fondo Monetario Internacional (FMI), el mismo día en que el Club se reunía para discutir la situación de los países deudores, entre ellos, la Argentina. Aunque calificadas fuentes del Palacio de Hacienda juraron que Cosentino no participó del encuentro, admitieron que hubo contactos informales. Sin embargo, fueron tajantes: "No hay propuesta de pago". La misma frase surge de países europeos y de funcionarios de Estados Unidos, pese a que hace más de cuatro años la presidenta Cristina Kirchner anunció el pago de este compromiso en una sola cuota con las reservas del Banco Central. "Esperemos que ahora que el Fondo de Desendeudamiento tiene casi US$ 8000 millones previstos para 2013 piensen en comenzar a pagar", expresó con esperanza una de las fuentes diplomáticas. En cambio, la otra consideró: "Si el Gobierno no pagó cuando tenía recursos excedentes en dólares, menos va a pagar ahora, cuando los dólares escasean", pese a que la meta anual de superávit comercial del país (exportaciones menos importaciones) de US$ 10.000 millones está cerca de ser alcanzada. Una de las claves para la negociación formal, una vez que el Gobierno presente algún plan de pago, será la actitud de Estados Unidos, que hasta 2011 cumplía el rol de facilitar un acuerdo sin la participación del FMI, a diferencia de otros programas con el Club. Aunque fue duro como otros acreedores, Washington entendía que el Fondo era un obstáculo para llegar a un plan de refinanciación. Sin embargo, en los últimos meses, votó en contra de créditos para la Argentina en bancos multilaterales e instó a que el Gobierno cumpliera con el artículo IV del FMI, como el resto de los miembros del G-20. Sin pistas en torno del Club, las embajadas por lo menos quieren saber si el Gobierno da señales para pagar los casos que perdió en los tribunales del Banco Mundial (Ciadi), aliviar las restricciones al comercio o señales que alienten la inversión de mediano plazo. "Ya no alcanza con que manden a Guillermo Moreno a un cóctel: hace falta que cumplan", sentenció una de las fuentes. |