Nadie acepta venir en estas condiciones: piden garantías para poder cambiar los pesos que ganen a dólares y poder girarlos a su país. Hoy ninguno de estos dos requisitos es viable, así que no tenemos forma de traerlos, explican desde el sector de Recursos Humanos de una multinacional.
Incluso, varias compañías que tienen sus headquarters regionales del Cono Sur en Buenos Aires están analizando si conviene mudarlos a otros países con reglas de juego más claras, como Chile o Uruguay.
Mientras los expatriados en la Argentina están negociando la vuelta anticipada a sus países o a algún otro destino, surgió una nueva política empresaria. Cuando se necesita a un expatriado, no se lo trae más por tres años como sucedía antes, sino sólo por un máximo de tres meses, de modo que sea para un proyecto puntual y se le pueda seguir pagando en su país de origen.
Los expats son necesarios, porque traen la cultura de la compañía, es el ojo del amo que cuida el ganado, describe un directivo de Recursos Humanos. La lógica es evidente: si las oficinas regionales tienen expatriados, se concluye que se sentirían más cómodos en países donde no tengan problemas para acceder a la compra de divisas o el giro de dinero a su país.
Por lo pronto, los argentinos que ocupan posiciones regionales están aprovechando la situación para cobrar parte de su salario en alguno de los países que tiene a cargo.
Claro que, para que eso deben permanecer varios días al mes trabajando en esa filial. Por ejemplo, si trabaja cinco días mensuales en Brasil, puede cobrar el 20% de su sueldo en reales. En la actualidad, las multinacionales cuentan con una lista de espera de ejecutivos deseosos de partir hacia las filiales en el extranjero, para así poder cobrar en moneda extranjera y hacerse de una diferencia.
Además, los expatriados cuentan con todo pago: desde la casa, el auto, el colegio de los chicos y hasta el country para el fin de semana, con lo cual les queda un gran poder de ahorro.
De hecho, muchos de los argentinos a los que se les está terminando su expatriación están arreglando con la empresa la posibilidad continuar trabajando en la filial extranjera, pero como empleados de ese país.
De este modo, a la compañía no le sale tan caro, al no tener que pagarle todo el paquete como a un expatriado, y el ejecutivo puede seguir cobrando en divisas. Vale aclarar que los argentinos son muy valorados en el exterior, en especial quienes tienen cierto expertise de los años 80 y 90, por la gimnasia de haber vivido varias devaluaciones y recesiones.
La capacidad de adaptación que tienen es otra cualidad por la cual son apreciados. En efecto, en varias compañías los argentinos expatriados ya son la segunda población más numerosa, detrás de los expatriados que provienen del país de origen de la empresa.