Por José Hidalgo Pallares - La incertidumbre sobre el futuro de la economía hace que el consumidor argentino cuide con mucho celo el dinero que tiene en su bolsillo y eso provoca una menor disposición a consumir. Así lo afirmó Martha Lucía Giraldo, country manager para la Argentina y Uruguay de la consultora Nielsen, durante su presentación sobre dinámica y expectativas del mercado nacional, que formó parte del ciclo de conferencias de las IX Jornadas de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU). Según una encuesta de Nielsen, en la actualidad el 78% de las personas procuran ahorrar dinero, debido a la incertidumbre que sienten sobre el futuro. De hecho, la encuesta muestra que en este momento la estabilidad laboral encabeza la lista de preocupaciones de los argentinos, seguida por la inseguridad y el aumento de los precios. "Actualmente la economía no genera tranquilidad a la gente. Hay mucha ansiedad en torno al trabajo. El entorno no ayuda a ver algo positivo", dijo Giraldo a LA NACION. Esa incertidumbre frente al futuro se refleja en una menor disposición a gastar. Las personas encuestadas por Nielsen aseguraron haber limitado su gasto en indumentaria, entretenimiento y delivery de comidas (lo que también incluye la comida preparada que se ofrece en los supermercados). Según Giraldo, en este año ha caído el consumo (medido en volumen) de alimentos, productos de tocador y productos de limpieza. La única categoría que registró resultados positivos en el retail fue la de bebidas, con un crecimiento de 11,8 por ciento. Esta suba, según una gacetilla de prensa de la consultora, "se explica, por un lado, por el fuerte grado de desarrollo e innovación que se ha dado en esta industria y, por el otro lado, por un factor climático debido a las altas temperaturas presentadas en 2012 en relación con años anteriores, lo que promueve un mayor consumo de este tipo de productos". Para todo 2012, Nielsen prevé que el consumo privado total crezca 2,9 por ciento, la tasa más baja desde 2009. La incertidumbre de los ciudadanos sobre el futuro se ve graficada en la evolución del Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que elabora el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella. Este índice, que estuvo cerca de sus récords históricos en septiembre del año pasado, antes de las elecciones presidenciales, ha mostrado bajas consecutivas en los últimos ocho meses. Guillermo Oliveto, presidente de Consultora W, explicó durante su ponencia que si el ICC se ubica por encima de 50 puntos significa que la gente está dispuesta a consumir, pero si está entre 40 y 50 "hay que estar alerta". En este mes el ICC cayó a 42,3 puntos, muy por debajo de los 59,3 puntos de un año atrás. El índice de confianza del consumidor de Nielsen (NCCI, por sus siglas en inglés) muestra una tendencia similar. Según Giraldo, el último dato del NCCI presentó una caída interanual de 15 por ciento y se ubicó en su nivel más bajo desde 2005. Oliveto, quien aseguró "coincidir plenamente con el diagnóstico" de Giraldo, dijo querer presentar un punto medio "entre el relato y el rechazo [al Gobierno]": "En la actualidad la gente reconoce haber mejorado su situación, pero también dice que cada vez cuesta más mantener lo conseguido. De la misma forma, la gente dice que hay trabajo, pero también que la plata ya no alcanza". Elecciones a la vistaOliveto aseguró que, frente a la retracción del consumo generado por la incertidumbre y por la desaceleración de la actividad, el Gobierno, en un año de elecciones, va a hacer lo posible por revertir la situación. "Va a haber una inyección de recursos para alentar el consumo. Algunas medidas ya se tomaron, como la actualización de la Asignación Universal por Hijo. Tal vez también haya algún cambio en torno del impuesto a las ganancias", aventuró. Después de destacar que se espera que el cierre de 2012 sea mejor que el del primer semestre, Oliveto destacó: "El Gobierno ha hecho foco en el consumo y lo va a seguir haciendo". |