Para el analista Gabriel Torres, el cepo cambiario es un ejemplo de "la falta de confianza reinante" La Argentina y Venezuela son los únicos países cuyos boletines como deudores se movieron a contramano del resto de la región. No sólo no lograron elevar su calificación crediticia en los últimos 5 años sino que, incluso, las han desmejorado. La observación surgió de un balance que los principales analistas de Moody's realizaron ayer ante unos 300 empresarios y referentes locales de mercado que tomaron parte de la 9º Conferencia Anual para la región que organizó esa agencia en el Hotel Four Seasons. Para Gabriel Torres, encargado de seguir la calificación argentina, el retroceso es consecuencia de la creciente incertidumbre en que se mueven ambas economías, aunque con sus diferencias y particularidades. "No son lo mismo", aclara. El ranking de credibilidad de Moody's ubica a Venezuela en los puestos 14° y 15° sobre la escala de 21 que conforman sus calificaciones. Argentina está en el nivel 16, con perspectiva recientemente modificada a "negativa". Sólo por encima de Cuba. ¿Por qué la nota que asignan a la Argentina es menor a la de Venezuela? Responde Torres: " Venezuela siempre mantuvo acceso a los mercados internacionales y tiene mejor historial de pago".
Y explica que ni el pago riguroso de la deuda en dólares con reservas, previsto incluso en las leyes de presupuesto, modificó ese concepto " porque hay cosas que no se explican. Por ejemplo, no entendemos la razón del cuasidefault que hizo el país de la deuda en pesos indexados para pagar menos, mientras que por exagerar el crecimiento paga de más en dólares por el cupón". El analista se defendió de las críticas que deslizan constantemente desde el Gobierno hacia los criterios de evaluación de las calificadoras. "No somos los únicos que dudamos sobre la Argentina", dice. Y elige al cepo cambiario como ejemplo de la creciente desconfianza hacia el país. "Si aquí tienen que poner límites a la compra o remesa de dólares cuando el resto de los países de la región se concentra en lo contrario, que es desalentar el ingreso de dólares a sus mercados en busca de evitar mayores revaluaciones de sus monedas, me parece que está todo dicho", afirma. Durante un aparte con periodistas, Torres sostuvo que la nota argentina incorpora el "riesgoso" entorno de negocios, concepto en que englobó "el problema de lidiar con la explosión de estadísticas no confiables" y la excesiva dependencia de la soja. "Ya no sólo afectan a los precios", dijo, en relación al impacto que la subestimación de la inflación tiene sobre la tasa de crecimiento. Incluso reconoció que, como le gusta decir al Gobierno, la Argentina no es el único país que tiene problemas con sus estadísticas. "El punto es que en otros lugar se discute por décimas, mientras aquí las diferencias entre las oficiales y las del sector privado son abismales. Y los que negocian suelen manejarse con las segundas". |