Los datos de inflación de la eurozona publicados hoy volvieron a poner de manifiesto que el ritmo de recuperación económica en el Viejo Continente es demasiado moderado y, además, constataron que el comportamiento de los precios no está descontrolado, lo que reduce aún más las probabilidades de que el Banco Central Europeo (BCE) suba los tipos de interés en lo que resta de año. El euro inició la sesión al alza, aprovechando la tendencia bajista del dólar, que fue presionado por el repunte que experimentó de nuevo el precio del crudo. Sin embargo, poco iba a durar la alegría para la moneda única. Los inversores conocían las cifras de inflación en la eurozona correspondientes al mes de julio, que reflejaron un descenso de una décima, pese al incremento de los precios del crudo.
Los expertos achacan estas cifras a la debilidad que nuevamente ha reflejado la demanda en el Viejo Continente. El hecho de que la inflación permanezca bajo control, pese a los augurios un tanto alarmantes del BCE, y que las economías de la zona no muestren síntomas claros de recuperación alejan las posibilidades de que el organismo emisor eleve los tipos de interés en lo que resta de año.
El dólar aprovechó esta circunstancia y con dos subidas prácticamente en vertical se situó justamente en la cota de 1,23 unidades por dólar, para después situarse incluso por debajo de esta referencia. De este modo, se acercó al cierre de la sesión en las principales plazas europeas. El euro se dejó en torno al medio punto porcentual. El dólar marcó un máximo de 1,2288 unidades por euro.
Mientras, el yen recuperaba terreno levemente frente al dólar, en una sesión sin apenas referencias macroeconómicas a ambos lados del Pacífico. La subida del precio del crudo es negativa para la economía japonesa, ya que el país nipón es uno de los principales exportadores de oro negro. Además, su recorrido depende también de la trayectoria de la primera economía mundial, a la que también penaliza un petróleo excesivamente caro.