Lo que era una fuente de dólares pasó a ser una sangría. Entre 2006 y 2010, el turismo proveía entre 1.500 y 1.800 millones anuales de divisas netas a las cuentas externas argentinas. Este aporte se redujo sensiblemente en 2011, a u$s 300 millones. Y este año se volvió negativo: hasta junio el déficit de la cuenta cambiaria turística era de u$s 1.000 millones. Pero según dijo la presidenta Cristina Kirchner en el discurso donde negó el cepo cambiario, el rojo escaló a u$s 5.457 millones en lo que va del año. Es el primer rojo desde 2002, indica el último informe de la consultora Analytica. Se está consolidando un peligroso cambio de tendencia en lo que respecta a los flujos turísticos con el resto del mundo. El viraje responde al estancamiento en el ingreso de turistas extranjeros (-1,2% acumulado a julio) y al crecimiento (18,6% interanual) de los viajes de argentinos al exterior, cuyo gasto medio aumentó 27,5% respecto de 2011. Según el informe, el déficit en el sector que aporta un 7% al PBI se explica porque la economía es más cara en dólares y por las restricciones cambiarias vigentes. La pesificación del sector y los pagos en cuotas que alientan el consumo turístico en el exterior, como una forma de protegerse de la inflación y ante la imposibilidad de ahorrar en dólares, se traducen en una mayor cantidad de operadores que demandan divisas al precio oficial para realizar sus pagos en el exterior. En tanto, la brecha cambiaria del 30% no incentiva al turista extranjero a liquidar sus divisas al precio oficial (el INDEC que refleja una caída del 6% en el gasto de los extranjeros). Y estimula a facturar desde el exterior servicios que se prestan en Argentina, lo que reduce la oferta local de divisas. Finalmente, ni los cupos diarios de divisas ni el recargo del 15% sobre las compras con tarjeta de crédito desaniman el gasto en turismo. |