Por Javier Blanco - El temor a una pesificación compulsiva de la deuda con cotización pública y emitida en el país en dólares bajo legislación local se propagó ayer como una epidemia, al reiniciar sus actividades el mercado local tras el feriado; esto dejó a la vista el daño que el "efecto Chaco" puede causar a las empresas o provincias que tenían proyectado acudir a los inversores para financiarse. Según datos del mercado, existen al menos 19 títulos nacionales o subnacionales susceptibles de sufrir el mismo tratamiento, ya que están emitidos en moneda extranjera y bajo ley argentina. Sin embargo, actualmente el pago en divisas de 10 de ellas (de carácter nacional) está asegurado desde la instauración del Fondo de Desendeudamiento, que consiste en tomar reservas del BCRA para pagarlos. La duda es qué ocurrirá con las demás, o qué pasaría si alguna vez se desarma ese fondo. El desconcierto generado llevó a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA) a solicitarle oficialmente explicaciones al Banco Central (BCRA) sobre "el alcance de las autorizaciones y los requisitos" exigidos "para la compra de moneda extranjera a los efectos del pago de los servicios financieros de valores negociables". Fue en una nueva misiva que la encargada del área legal y normativa de esa institución, Nora Ramos, remitió al gerente general de Estadísticas y Cambios del ente monetario, Jorge Rodríguez, conocido como el "señor candado", por ser quien sentó las bases de la regulación del mercado cambiario local cuando estalló la convertibilidad. El pedido de la Bolsa procura terminar o, al menos, acotar la "incertidumbre" que se disparó en el mercado luego de que Chaco sorprendiera el viernes al abonar dos pequeños servicios de una deuda en dólares con pesos, tras aclarar -también a pedido de la Bolsa- que había sido el BCRA el que no lo autorizó a comprar las divisas necesarias para pagarlos en la moneda originalmente convenida. Esa "sorpresa" no sólo devino del monto del pago en cuestión (US$ 263.000), sino porque quien activó un nuevo episodio de default fue una provincia muy alineada con el gobierno nacional. No en vano la administración Kirchner ha hecho del pago de este tipo de deudas (a otras, como las previsionales, las dilata) una especie de obsesión, al punto de concederles a los tenedores de los bonos en dólares desde hace 3 años el antes apuntado privilegio de cobro. Llamativas paradojas Lo cierto fue que el "efecto Chaco" disparó ayer una generalizada liquidación de bonos de deuda pública y privada, que desvalorizó hasta 5% a este tipo de títulos, sin importar la moneda o las condiciones bajo las que hayan sido emitidos, lo que da sustento a la mención de "incertidumbre" que hicieron las propias autoridades de la deuda (ver Pág. 15). Irónicamente, la primera víctima del salto en la aversión al riesgo local que provocó este hecho fue Chaco, que ayer debió posponer por dos semanas (hasta el martes 23) la colocación de un novedoso fideicomiso con el que busca dar impulso a su producción ganadera, captando entre inversores un mínimo de $ 25 millones para transformar terneras de entre 220 y 250 kilos en vaquillonas preñadas para su posterior venta. Novedoso porque ofrece a sus suscriptores no sólo el cobro de una tasa de interés, sino una participación en los resultados del negocio. Aún más curioso es que este instrumento (cuyo repago garantiza la propia provincia) fue promocionado el martes de la semana pasada en la Bolsa de Rosario, en un acto del que participó el ministro de Producción de Chaco, Enrique Orban; es decir, apenas 72 horas antes del incumplimiento. Para la BCBA, no están claras las circunstancias que llevaron a Chaco a hacer lo que hizo. De hecho, ayer, mediante otra carta dirigida al ministro de Hacienda, Federico Muñoz Femenia, Ramos le requirió que le remita a "la mayor brevedad" la constancia de una presentación ante el BCRA para la compra de dólares destinados a cancelar los vencimiento pesificados compulsivamente. Incluso se adelantó a "agradecerle" al ministro que le envíe la respuesta, "a efectos de su difusión". Por lo pronto, el "caso Chaco" puso a emisores, inversores y calificadoras de deuda a revisar exhaustivamente la normativa vigente y generó paranoia respecto de los posibles efectos de este precedente. Incluso, algunos banqueros (cuyas entidades deben pagar en breve obligaciones negociables) suspendieron su viaje a la asamblea del FMI ante el asedio recibido de grandes fondos del exterior para que confirmen que mantienen el acceso necesario al mercado de cambios para honrar esos pagos. "Todo esto es una locura", dijo uno de ellos a LA NACION. La hipótesis de la banca de inversión (Barclays y el Citi, entre ellos) y los analistas es que están a salvo de la pesificación compulsiva todos los bonos con ley extranjera, sólo por el esmero que el Gobierno muestra para cumplir con esos tenedores. Incluso la consultora local Quantum estimó que el riesgo se circunscribe por ahora a seis bonos. "Son los de Chaco 2015, 2023 y 2026; Tucumán 2015 y 2020, y Formosa 2022, que en total suman no más de US$ 155 millones, dado que no cumplen con los requisitos para ser considerados "deuda financiera externa". Pero como quedó a la vista, ayer no había inversor que quisiera escuchar razones.. |