Aunque las principales empresas japonesas están registrando una fuerte recuperación, sus resultados no se han dejado notar en el crecimiento del Producto Interior Bruto del país entre los meses de abril y junio. Un estudio del periódico nipón Nihon Keizai publicado esta semana, señala que en el primer trimestre fiscal del año en Japón, las empresas del país que cotizan en bolsa, obtuvieron una subida en sus beneficios consolidados antes de impuestos del 57% respecto al mismo período del año precedente. El aumento en ese período, que corresponde al primer trimestre del ejercicio fiscal japonés, se traduce en un incremento del 16% anual, o dos puntos porcentuales por encima de las previsiones de los analistas.
El diario cita casos como el de las acerías Tokyo Steel Manufacturing, que no dan abasto a la demanda interna de vigas de acero para construcción cuyo precio en menos de medio año ha subido un 50%. Además de la demanda interna, la subida del dólar respecto a la cotización de hace un año ha significado buenas noticias para los exportadores.
El fabricante del motor Honda, por ejemplo, ha sumado a sus beneficios en el primer trimestre fiscal unos 73 millones de euros resultantes de la fluctuación favorable de las divisas.
El encarecimiento de los recursos naturales, por otra parte, está reportando beneficios para las cinco principales importadoras japonesas que han ganado en el primer trimestre la mitad de los beneficios proyectados para todo el ejercicio.
Mayor productividad
El sector de los petroquímicos está siendo revivido por poder reflejar en los precios de venta el encarecimiento del costo de la nafta, y el alza de los precios del petróleo tardará en reflejarse en los del gas natural.
Tras advertir de que el encarecimiento del petróleo tendrá su efecto negativo en la economía, el rotativo indica que la subida del crudo está siendo "absorbido por una mayor productividad".
Pese a las vigorosas subidas, el PIB entre abril y junio aumentó un tímido 0,4%, o el equivalente a un 1% anual. El fenómeno se explica por el hecho de que la mayor parte de las empresas de manufactura en Japón son compañías pequeñas que no cotizan en bolsa y "son más lentas en recuperarse", según asegura el estudio. |