Por Javier Blanco - El Banco Central (BCRA) resolvió ayer discontinuar la factura y divulgación del denominado Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), una encuesta periódica que comenzó a realizar desde 2004 y con la que recogía y cotejaba los principales pronósticos macroeconómicos de corto y mediano plazo de analistas locales e internacionales como un dato a considerar para la ejecución de su política monetaria. La cuestión la trató "sobre tablas" ayer el directorio de la entidad que conduce "en comisión" la economista Mercedes Marcó del Pont, quien dio vía libre a un plan del subgerente de Investigaciones Económicas de la entidad, Jorge Carrera, para "reformularlo", aunque sin plazos. En su ponencia ante ese cuerpo, Carrera justificó la petición, que encontró eco en Marcó del Pont, en el evidente descrédito en que había caído este indicador en los últimos años al quedar contaminado por la manipulación estadística que, desde 2007, puso en marcha el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), básicamente, para subestimar la inflación. "Actualmente sólo 12 estudios aportan regularmente sus predicciones, cuando unos 40 se mantienen inscriptos", describió Carrera ante los directores, según pudo reconstruir LA NACION por contactos con algunos de ellos. Pero la decisión por lo pronto dinamita otro de los indicadores oficiales vigentes, lo que no es bueno para una economía que en los últimos años se ha sumido en el ocultismo estadístico, desde que el Indec decidió mantener fuera del alcance de los agentes económicos los precios que relevaba. Además, la decisión se suma al reciente reemplazo del "Informe de inflación" por otro dedicado al análisis de la "macroeconomía y la política monetaria" que en la entidad entonces adjudicaron como una consecuencia más del cambio de mandato que el BCRA tuvo al reformarse en marzo su Carta Orgánica. "Fue cuando cambiamos la vigilia básica por el valor del peso por objetivos múltiples que incluyen la preservación del crecimiento y el empleo", recuerdan, aunque en el mercado se interpretó aquella determinación con un nuevo intento de evitar hablar de inflación. En decadenciaEl REM recababa entre estudiosos y analistas sus proyecciones sobre la evolución de variables clave de la economía, como inflación, tipo de cambio, tasas de interés, crecimiento, empleo y niveles de producción, entre otros. Pero en los últimos años muchas consultoras habían decidido dejar de aportarle información, ya que, en el caso de algunas de las variables, ya no había incentivos para reportar sus reales proyecciones sino para intentar acertar las que, a la postre, realizaría el Indec. Ocurre que en sus comienzos, y para tentar a los consultores y universidades a participar, el BCRA se había comprometido a elaborar un ranking con los "aciertos" de los que enviaran sus predicciones. La idea era que los que resultaran más fiables, una vez que la evolución real de las variables confirmara sus pronósticos previos, tuvieran la posibilidad de difundir públicamente este indicador para ser merituados por el mercado. Pero tras la intervención en el Indec, en 2007, el incentivo por aportar datos cayó. El golpe final acaso llegó cuando la presidenta Cristina Kirchner, en un intento de avalar la manipulación estadísticas, dijo en 2009 que las cifras del Indec coincidían "con los pronósticos que las consultoras envían al BCRA". La mandataria no observó, o no quiso ver, que esto en realidad sucedía porque habían pasado a adecuar sus pronósticos a las cifras que creían que el instituto de estadística finalmente iba a informar, para no quedar castigados en el referido ranking de aciertos. Punto final para otro indicadorEs el segundo que el ente reformula este año M. Marcó del Pont Presidenta "en comision" BCRA Informe de inflación Lo dejó de emitir a fines de julio para no verse forzado a expedirse periódicamente sobre este espinoso tema Expectativas de mercado Resolvió ayer discontinuar la encuesta lanzada en 2004 entre analistas locales e internacionales. |