El Ministerio de Industria de España dejó sin efecto la convocatoria de asignación de cuotas a la producción del biodiesel nacional, con lo que no podrá aplicarse la orden aprobada en abril para proteger la producción en la Unión Europea y limitar las importaciones de la Argentina e Indonesia.
La resolución fue aprobada a menos de una semana de que el gobierno argentino anunciase la expropiación a Repsol del 51% de YPF. Se tomó luego de una reunión del Consejo de Ministros en la que se estudió la norma. Fue la propia vicepresidenta del Gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, la que inscribió la medida en las acciones del Ejecutivo en contra de la decisión argentina.
Ahora, en la orden en la que se dejó sin efecto la asignación de cuotas, España argumentó que su aplicación puede tener una repercusión negativa en los precios de los combustibles en un momento, como el presente, en el que alcanzan máximos históricos, informó la agencia de noticias Europa Press. Fundamentó así la decisión de dejar sin efecto la asignación de cuotas dispuesta en abril.
Tras la aprobación de la norma de protección del biodiesel nacional, el gobierno español disponía de seis meses para publicar la asignación de cuotas a los productores comunitarios. Este plazo iba a concluir el próximo 22 de octubre.
Ahora, los afectados tienen un mes para presentar ante el Ministerio de Industria español un recurso administrativo de reposición, así como de dos meses en caso de que quieran recurrir la decisión del Gobierno ante un tribunal contencioso-administrativo.
La orden de protección del biodiesel buscaba apoyar a las operaciones de las empresas españolas y comunitarias, con la asignación de cuotas. La medida limitó las importaciones de biodiesel argentino, cuyo valor ascendió el año pasado a 750 millones de euros.
En total, España compró 719.473 toneladas del biocombustible a Argentina, casi la mitad de las 1,6 millones de toneladas consumidas.
El sector del biodiesel ya había pedido en reiteradas ocasiones la aprobación de una norma de protección de la producción nacional que permitiera a las plantas españolas de procesamiento volver a la actividad.
El actual sistema arancelario argentino hace que el biodiesel importado resulte más barato que la soja, que es la materia prima con el que se produce el biocarburante.
En medio de la crisis de abastecimiento de combustibles en la Argentina, el consumo de biodiesel creció 47,9% en 2011, según un informe publicado por la consultora Abeceb sobre datos del Indec. Este biocombustible, que reemplaza al gasoil, hoy se usa en una proporción del 7% de mezcla y generó ventas en el mercado local por unas 750.000 toneladas.
La producción local de biodiesel, que se elabora a partir de aceite de soja, creció 33% durante el año pasado. Con este incremento, las industrias elaboradoras, básicamente las grandes traders de granos como Bunge, Dreyfus, Vicentín, Molinos y Aceitera General Deheza, entre otras, alcanzaron un récord de producción de 2,3 millones de toneladas.
En la tendencia opuesta al gasoil, la oferta del biodiesel creció con fuerza en el país gracias a las inversiones impulsadas por la demanda mundial y, en los últimos dos años, a la demanda local.