La city se puso más nerviosa luego de que El Cronista informara en la edición impresa de ayer sobre las mayores restricciones que impuso la AFIP para la compra dólares por turismo. La noticia se sumó al pánico que generaron, simultáneamente, las declaraciones del viceministro de Economía, Axel Kiciloff que el martes hizo explícito su temor a que escasearan los dólares para sostener el modelo productivo, y la decisión del gobernador Capitanich de pesificar toda su deuda en moneda extranjera e instar a otros jefes provinciales a que imitaran su solución.
El dólar que se negocia en las cuevas financieras de la city (el blue) no registraba una suba tan significativa desde el 18 de julio pasado, a pocos días de que el Banco Central hiciera oficial en una de sus normativas la prohibición de la compra de dólares para atesoramiento (ahorro). El billete avanzó ayer once centavos, al pasar de los $ 6,22 a los $ 6,33 para la venta. Es la reaccion lógica que se deriva de acentuar el bloqueo para la compra de divisas por turismo, como hizo la AFIP, de las declaraciones del superministro de economía (por Kiciloff) y de la decisión de Chaco de pesificar todas sus deudas. El billete pareció despertarse en un mercado que venía medio anestesiado, comentó un operador cambiario que, ante los últimos movimientos del Gobierno, prefiere ya evitar que se lo identifique.
La suba fue importante pero no supera los máximos de los últimos días. De todas maneras hay que esperar: en todos los mercados controlados las brechas tienden a ensancharse, y no a achicarse, agregó.
El billete había perdido ese valor el 10 de septiembre pasado. La brecha con el dólar oficial ayer cerró en los $ 4,735 pasó sólo en esta jornada del 31% al 33%.En las cuevas creen que hay argumentos para pensar en una escalada firme del billete, que podría dejarlo fácilmente por encima de los $ 7 antes de fin de año. Y algunos arrojan estimaciones, incluso, que lo ubican entre los $ 8,50 y los $ 9 para junio del año próximo.
De todos modos, habrá que ver: la brecha va a mantenerse estable en estos niveles; con lo cual, si el dólar formal, el mayorista, está subiendo, el blue también debería subir. No le asigno dramatismo ni mayor significación a esto. Sucede que el mercado venía demasiado anestesiado, explicó un cambista.
El nerviosismo también se notó, pero en menor medida, en la Bolsa local, donde el dólar que surge del arbitraje que hacen los inversores entre títulos locales y del exterior para fugar divisas el tipo de cambio implícito que se llama contado con liqui subió un 0,72%, hasta los $ 6,41.
El mercado oficial, en cambio, volvió a operar ayer como si nada de esto pasara. La parsimonia con la que se negocia la divisa mayorista lleva a pensar que no habrá grandes alteraciones en el corto o mediano plazo. El BCRA, colaborando en esta estabilidad, continúa actuando como equilibrador de la oferta y la demanda según lo estime necesario, comentó un informe de Puente. En la rueda de ayer, la entidad logró alzarse con cerca de u$s 20 millones, en términos netos. Pero no pudo evitar, así y todo, una caída en sus reservas, por una cancelación de deuda (ver aparte).