El mercado local, lejos del esplendor que podría llegar a tener, está enfrascado en una tendencia declinante que no parece tener fin. El menor caudal de negocios, las pocas empresas que cotizan allí, y la escasa repercusión entre los potenciales inversores, es reflejo de lo que sucede. Claro que la política del Gobierno, que desincentiva el ahorro y aplica castigos a los fondos que quieren ingresar dinero desde el exterior, hace la tarea cada vez más difícil. Según una investigación de la consultora Federico Muñoz & Asociados, la escasísima relevancia del mercado accionario como mecanismo de financiamiento queda puesta de manifiesto en la virtual ausencia de IPO (Oferta Pública Inicial; o primera vez que un empresa vende sus acciones al público).
En los últimos cuatro años, apenas una firma comenzó a cotizar en bolsa: en 2011, la pyme Ovoprot International recaudó poco más de u$s 6 millones. Al solo efecto de comparación, desde 2008, más de una centena de firmas mexicanas y una treintena de brasileñas salieron al mercado, indica. La performance del mercado local es sólo empatada por Perú (sólo 1 IPO), pero superada por Colombia y Chile con siete y ocho IPOs respectivamente. Según el informe, en los últimos 13 años el financiamiento de empresas en el mercado de capitales fue en promedio del 2% del PBI, pero la emisión de acciones solo ocupó un lugar marginal, muy detrás de las obligaciones negociables y fideicomisos (apenas 8% del total por esta vía). El promedio anual recaudado en emisiones de acciones en la última década es de apenas u$s 363 millones.
En lo que va de 2012, no han habido nuevas suscripciones. La inestabilidad macroeconómica, cierta reticencia del empresariado nacional a someterse a las exigencias informativas y de transparencia que impone la cotización en bolsa y el amplio listado de antecedentes de destrato al accionista minoritario han condenado a la bolsa porteña a su ínfimo tamaño actual, dice Federico Muñoz & Asociados.
Para peor, Argentina posee uno de los mercados bursátiles más pequeños de la región: la capitalización doméstica alcanzó los u$s 43.000 millones en 2011, equivalente al 10% del PBI, un tamaño insignificante comparado con el alcanzado en otros países en la región. De hecho, el valor de mercado es inferior al de empresas en particular, como los bancos brasileños Bradesco y Banco Do Brasil.La bolsa argentina es tan pequeña que su capitalización actual es menor que la que muestran las diez mayores empresas de la región. En otros términos, aún si consideráramos al mercado accionario porteño como una única empresa, ocuparía el puesto undécimo en el ranking latino de capitalización, señalan. Operadores creen que el decrecimiento del mercado local tiene que ver con los pocos incentivos que existen para ahorrar y el desconocimiento del público en general a la hora de invertir. Además, últimamente el desdoblamiento cambiario de facto sólo genera que se busquen alternativas para dolarizarse, no precisamente apostar por una empresas. Lejos de ser una fuente de financiamiento para el crecimiento empresarial, la bolsa argentina queda relegada apenas a poco más que un ámbito para despuntar el vicio de la especulación financiera, afirma la consultora.