Por Javier Blanco - El envío de un proyecto de ley que termina con la autorregulación del mercado de capitales para dar paso al control estatal sobre sus operaciones generó una sensación contradictoria entre los operadores y hombres de negocios del sector. Por un lado, admiten que el sistema bursátil se encuentra en lo normativo "desarbitrado" respecto de la tendencia que se impone en el resto del mundo. Pero, a su vez, recelan profundamente de que la Comisión Nacional de Valores (CNV) recupere el control total sobre los negocios cuando, en los últimos tiempos, desde ese ente se avalaron irregulares intervenciones oficiales en asambleas de empresas privadas, sólo porque desde algún despacho del Gobierno se había ordenado hacerlo. "Tengo que conocer la letra del proyecto, porque no nos hicieron llegar una copia aún. A primera vista, vamos a hacia lo que es usual en el mundo. Pero darle todo el poder a la CNV en medio de las peleas abiertas entre el Gobierno y determinados grupos empresarios es, cuando menos, inquietante", opinó un ejecutivo de una de las instituciones que, en la tarde de ayer, fue citado de urgencia para tomar parte del acto en el Museo del Bicentenario. El control público sobre el mercado es común en casi todos los países del mundo. En la Argentina, el Estado lo había delegado en algunas instituciones desde 1968, cuando se consagró el concepto de "autorregulación" que ahora buscan derogar. Así, por ejemplo, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA), que hasta ahora está legalmente autorizada "para admitir, suspender y cancelar la cotización de valores negociables", según sus propios reglamentos, si el proyecto oficial es aprobado en el Congreso perderá esas facultades en favor de la CNV. Este cambio, en momentos en que se obligará a las aseguradoras a invertir en la economía real y se abrirá el juego a universidades para que califiquen a los oferentes del mercado, habla de un intento por avanzar en el control de la economía destinado a "dar confianza", aunque tal vez terminen logrando el efecto contrario. Por lo pronto, los cambios seguramente obligarán a la BCBA y al Mercado de Valores (Merval), entre otros, a transformarse. Para la Bolsa, la situación sería más dramática: se vería obligada a revisar toda su estructura y hasta mutar de una entidad sin fines de lucro a una sociedad anónima o una Bolsa de Valores, como es común en el resto del mundo. Algo de esto debía saber el presidente de la Bolsa, Adelmo Gabbi, que el último jueves tuvo un duro cruce con el presidente de la CNV, Alejandro Vanoli, en un encuentro organizado por la Academia Argentina de Mercado de Capitales. "Tenemos que discutir la adaptación de las normas desde lo legal, lo operativo y lo contable. Hemos avanzado en la adopción de normas internacionales", adelantó ese día Vanoli. "Cuando me dicen que hay que hacer una bolsa federal, les digo que no hay nada más federal que nuestra bolsa, donde cotizan 10.160 pymes, de las cuales 75 son del interior", se atajó Gabbi, antes de caer sobre la "ridícula" decisión de Chaco de pagar en pesos una obligación tomada en dólares. "Están haciendo que perdamos la poca confianza que quedaba en el mercado argentino", le espetó. Quienes lo escucharon sorprendidos aquel día seguramente descubrieron anoche a qué se refería.. |