La Comisión Nacional de Valores (CNV) es el organismo regulador del mercado bursátil. Aunque aún existen puntos por definir, el proyecto de reforma que el Ejecutivo enviará al Congreso tiene entre sus objetivos dotarla de mayor poder para ejercer sus funciones. Si bien la iniciativa está en línea con la experiencia internacional, despertó resquemores debido al uso político que se le dio a la Comisión en los últimos años. En su historia reciente, aparecen investigaciones lanzadas contra compañías que atravesaban un momento conflictivo en su relación con el Gobierno. La última página de esa historia se escribió en agosto, cuando le abrió un sumario a Boldt en el marco de la polémica por la ex Ciccone. En mayo, en tanto, durante el paro en los subtes más largo de la historia, empezó a estudiar tres denuncias presentadas por la Anses contra Metrovías, la concesionaria del sistema que pertenece al grupo Roggio. El blanco preferido de la CNV en el último tiempo fueron empresas pertenecientes o vinculadas al Grupo Clarín. En julio, abrió una investigación contra Cablevisión por el presunto ocultamiento de información. En noviembre de 2009, había hecho lo mismo con Papel Prensa por supuestas infracciones a la ley de sociedades comerciales. Ese sumario fue fundacional: inauguró la presidencia de Alejandro Vanoli al frente del organismo, en reemplazo de Eduardo Hecker, que no había avalado algunas prácticas. La CNV también ocupó un lugar en las idas y venidas entre el Gobierno y el grupo Techint. En junio de 2011, instruyó un sumario contra Siderar, en el marco de una disputa con la Anses. No fue el único trago amargo que le ofreció a Paolo Rocca. En junio de 2009, abrió otra investigación en contra de Transportadora Gas del Norte (TGN), en la que el grupo tiene participación, por supuestas irregularidades en una reunión de directorio en la que se aprobó defaultear obligaciones negociables por US$ 22,1 millones debido a la falta de caja de la empresa. |