Por Javier Blanco - El éxito obtenido por Bolivia en su primera incursión en el mercado global de deuda en casi un siglo -el mejor debut histórico respecto del resto de los países emergentes- dejó al desnudo que sólo la Argentina elige desaprovechar la muy buena oportunidad que ofrecen las actuales condiciones financieras en el mundo para captar recursos a plazos más extensos y tasas razonables, lo que le daría al país la oportunidad de encarar inversiones.
Así lo vieron los economistas consultados por LA NACION para evaluar las lecciones que deja esa emisión.
Anteayer Bolivia tomó de los mercados US$ 500 millones a devolver en 10 años, fondos por los que pagará una tasa del 4,875% anual. El resultado fue posible porque recibió ofertas de compra del bono por US$ 4200 millones, casi 8,5 veces el monto que salió a buscar.
El gobierno de Evo Morales coronó así su objetivo de diversificar las fuentes de financiamiento de esa economía para aprovechar "las condiciones favorables de los mercados internacionales", en el que invirtió no pocos meses y numerosos contactos con bancos e inversores globales.
Para los analistas, no hizo más que reconocer una gran oportunidad. "La emisión de deuda corporativa en América latina apunta a llegar este año a los US$ 95.000 millones, superando la marca anterior de US$ 76.000 millones de 2011. Y los emergentes en general totalizarían una emisión cercana a US$ 300.000 millones este año vs. un récord previo de US$ 210.000 millones en 2010", recordó en un informe el economista Nicolás Dujovne. En la mayoría de los casos, tomaron más dinero y a costo menor, lo que incluso les permitió cancelar o fondearse para pagar deuda tomada antes más cara.
Contrastando, la Argentina hace de su abstinencia una bandera y entorna más y más las puertas a posibles emisiones privadas. "Aquí en 2012 casi no ha habido emisiones corporativas. Y apenas Salta y Buenos Aires llegaron a colocar 185 millones y 485 millones de dólares, respectivamente, en bonos a 2022 y 2017 en marzo, antes de que recrudecieran los controles cambiarios", apunta Dujovne, que lee la emisión boliviana como "otra instantánea de nuestro anacronismo".
Foto: LA NACION
"Bolivia demostró que se puede aprovechar el contexto actual de elevada liquidez para lograr financiamiento a tasas impensadas en términos históricos. Claro que para eso hay que lograr demostrar cierta sustentabilidad macro", dice el economista Gabriel Caamaño Gómez.
"Hoy los inversores le cobran 4,8% a Bolivia y le piden 10% o más a la Argentina. La diferencia radica en que Evo pagó todas sus expropiaciones a precios de mercado y permite la revisión anual del FMI como cualquier miembro de esa entidad", juzga Dujovne.
"Si Brasil, Uruguay y Perú pueden conseguir deuda al 2,5% anual a 10 años y Bolivia a menos del 5%, cuando nosotros pagaríamos casi 12%, ya no es por culpa del default. De hecho, en 2007 llegamos a tener un riesgo país menor que el de Brasil", recuerda el economista Federico Muñoz.
Ayer el ministro de Economía de Bolivia, Luis Arce, dijo que su país optó por colocar bonos para "posicionarse como una economía exitosa e insertada a nivel mundial". Aquí, en cambio, la nacionalizada YPF pena por recursos para encarar un prometedor plan que contempla sólo encarar proyectos de explotación con al menos 15% de rentabilidad. Se le dificulta si tiene que pagar tasas del 20% en pesos (atados al tipo de cambio), pese al apoyo que le dio la Anses.
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