Para cumplirse el pronóstico oficial, el crecimiento debería bajar a 0,5% trimestral. Hay desaceleración en las ramas que están al tope de su capacidad instalada El nivel de actividad económica tendrá que crecer con variaciones de 1% a 1,5% en los próximos dos trimestres para que el PIB arroje un aumento interanual de 7,1%. Esta es la tasa que estima probable MVA-Macroeconomía, luego de analizar el desempeño de la economía en los dos años y medio que sucedieron a la devaluación. En cambio para acercarse al pronóstico del gobierno (alrededor de 6,5%) la variación entre trimestres sucesivos debería ser de 0,5%.
El informe descarta para el segundo semestre un comportamiento al de la segunda mitad del año anterior y apunta al cambio de clima tanto interno como externo, y a la evolución de los últimos indicadores.
Entre estas señales, la consultora subraya la caída de 1,3% (desestacionalizado) de la industria en el segundo trimestre respecto al primero, y el retroceso de 0,2% en julio respecto a junio. Aunque las mediciones interanuales siguen arrojando guarismos positivos, la desaceleración es una tendencia. Así, desde un crecimiento de 20% en el primer trimestre de 2003 contra igual período de 2002, la tasa siguió una línea declinante hasta 10,6% en el segundo trimestre y 9,8% en julio de este año.
Al respecto, el comportamiento de los últimos meses confirmó que las ramas que tienen mayor margen de capacidad instalada son las que están registrando las variaciones más importantes: automotores, 69% en julio; edición e impresión, 26%; y metalmecánica, 16%, todos datos correspondientes al mes pasado. En cambio, las industrias que están casi al tope de su potencial productivo observan un desempeño declinante. Es el caso de la refinación de petróleo y de las acerías y el aluminio, con un uso de capacidad instalada por arriba de 90%. Las refinerías produjeron en el segundo trimestre 2% menos que un año atrás y las usinas 4%, y aunque repuntaron en julio 4% y 2% en la medición interanual, están en niveles muy cercanos a los de 2003.
Además, la desaceleración alcanza también a sectores que aún tienen un tercio o más de su capacidad por utilizar. La producción de tabaco cayó 16% en el segundo trimestre y 16% en julio en términos interanuales producto de una demanda afectada por la suba de precios. La tendencia abarca a caucho y plástica y minerales no metálicos, anticipo de un crecimiento más bajo en la construcción. Asimismo, en julio bajó el ritmo productivo en alimentos y bebidas, señal de debilitamiento del consumo. Por último, MVA destaca el hecho de que no haya habido anuncios de inversión en las dos ramas con mayor uso de capacidad instalada.
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