Al día siguiente de la reelección del presidente de Estados Unidos, Barak Obama, el mercado mostró su gran preocupación: las acciones de ese país sufrieron la mayor caída del año, ante la perspectiva de que el mandatario deberá enfrentar una dura negociación con un Congreso dominado por los republicanos para evitar el precipicio fiscal -un incremento de impuestos y recorte de gastos por u$s 600.000 millones-, que puede desacelerar la economía.
El Dow Jones sufrió la mayor baja (-2,36%) desde noviembre de 2011. El índice S&P 500, que está 64% arriba desde que Obama asumió en 2009, perdió 2,37%, su nivel más bajo desde agosto. El Nasdaq cayó 2,48%.
Aunque la reelección de Obama asegura la continuidad de la política monetaria expansiva de la Reserva Federal (el derrotado Mitt Romney había prometido que reemplazaría al presidente de la entidad monetaria), los inversores reaccionaron negativamente ante la incertidumbre que la Casa Blanca y el Congreso alcancen un acuerdo para reducir el déficit fiscal. En enero entrará en vigencia automáticamente el paquete de aumentos de impuestos y recortes de gastos por u$s 600.000 millones, y se teme un duro impacto económico si no se evita ese “abismo fiscal”.
El petróleo se registró la mayor baja del año (-5%) a u$s 84,44. Los bonos del Tesoro tuvieron la mayor suba en cinco meses: la tasa a 10 años se recortó 12 puntos básicos a 1,64%. Y el índice dólar subió 0,22%, su máximo en dos meses.
Tampoco ayudaron las revisiones bajistas del crecimiento en la eurozona, ya que la Comisión Europea espera una contracción del 0,4% este año y una leve expansión del 0,1% para 2013. Se sumó que el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, afirmó que “las consecuencias de las crisis han alcanzado a la economía alemana”. En tanto, la policía griega reprimió una protesta antiausteridad en el Parlamento.
Los comicios estadounidenses fueron una fuente de incertidumbre para el mercado, pero ahora el foco es el precipicio fiscal. Los republicanos retuvieron el control de la Cámara de Diputados mientras los demócratas, el Senado, una división que resultó en un estancamiento. Hoy la victoria demócrata podría generar un rencor partidista. Así que Obama llamó ayer a los líderes del Congreso de ambos partidos a trabajar conjuntamente: “El presidente reiteró su compromiso para hallar soluciones bipartidistas a fin de reducir nuestro déficit de una manera equilibrada, rebajar los impuestos de las familias de clase media y los pequeños negocios y crear empleos”, informó la Casa Blanca en un correo electrónico, según Reuters.
Las acciones financieras (-3,5%) y energéticas (-3,1%) fueron las más castigadas, ya que podrían enfrentar una mayor presión regulatoria en el nuevo mandato de Obama. El sector salud se movió con rumbo mixto, debido a las dudas que persisten sobre cómo se implementará la reforma del sistema.
En este contexto de temor sobre el futuro de la economía mundial, la bolsa argentina cerró en baja ayer golpeada también por resultados de la petrolera YPF peores a los esperados. “No hay manera de ser optimista ante tantas señales adversas”, dijo Marcelo Paccione, analista de la consultora ConsultCapital, a Reuters.
El índice Merval cayó 1,02%, en el que se destaca la baja del 2,72% de la acción de YPF. La empresa nacionalizada ganó $ 756 millones en el período julio-septiembre, por debajo de las expectativas de $ 902,5 millones y un 51% menos respecto del tercer trimestre de 2011.