Por BERNARDO VÁZQUEZ - Es un tema muy complejo y ya habrá tiempo para resolverlo en la Legislatura. Así de escueta fue la respuesta del jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri cuando le consultaron en conferencia de prensa sobre la posibilidad de aumentar las tarifas en los subterráneos. En el PRO evitaron opinar acerca del tema, que consideran de extrema sensibilidad y que ven como un paso posterior a la aparentemente cerrada negociación por el traspaso del servicio.
No obstante, ayer circularon precios posibles del boleto para 2013 y también diferentes versiones sobre cómo el macrismo buscará moderar el impacto que significará el vacío de $ 30 millones que representaba el aporte mensual del Gobierno de la Nación. Tal como anticipó El Cronista en su edición del 25 de octubre, dentro del PRO ven con buenos ojos el modelo cordobés que impulsó el gobernador José Manuel de la Sota y que consiste en la implementación de un impuesto sobre los combustibles líquidos, la nafta, el gasoil y el GNC.
Es una posibilidad para asimilar de mejor manera el golpe y no tener que promover un tarifazo, reconocen fuentes del sector que, no obstante, creen que teniendo en cuenta los antecedentes de la gestión macrista es muy probable que haya un aumento, por mínimo que sea. De un breve e informal sondeo con los involucrados en la negociación se llega a la coincidencia de que elevar la tarifa a $ 4 o $ 5, incluso por debajo de los
$ 5,50 que alguna vez especuló el propio Macri, desencandenaría una huída masiva de los usuarios del subte. Sería el certificado de defunción del servicio, relatan los más exagerados, que recuerdan que según datos del Indec, desde el último aumento de la tarifa se redujo en un 17% la cantidad de pasajeros, que en su mayoría migraron al colectivo. En enero pasado, el gobierno porteño decretó un aumento superior al 100% en el boleto de subte, que pasó de costar $ 1,10 a $ 2,50. En cambio, el pasaje mínimo de colectivo, a cargo de la Nación, se mantuvo en $ 1,10, siempre y cuando los usuarios utilicen la tarjeta SUBE.
De copiar el modelo cordobés, el macrismo podría atenuar la suba pero debería enfrentarse con otro foco de conflicto: el de los usuarios del automóvil. A De la Sota esa polémica jugada le valió críticas y distintas presentaciones judiciales. Por tanto, en el SBASE que preside Juan Pablo Piccardo trabajan en otras alternativas, como subir el precio de los peajes de la Ciudad. Claro que ante un año electoral, cada movimiento es pensado minuciosamente.
Con vistas a enero, fuentes ferroviarias anticipan que habrá que prestar atención a la relación entre el macrismo y Metrovías. Si suben el boleto hunden a la empresa, pero no va a ser tan sencillo, pronostican.