La mayor liquidez y la caída en la demanda de los clientes por la menor actividad económica permitieron a los bancos reducir levemente las tasas de interés que cobran por los préstamos que destinan a individuos y a empresas. A pesar de que, por la incertidumbre local, vieron recortada la duración de sus préstamos. Los datos surgen de una nueva estadística mensual que incorporó el Banco Central a su base de datos, con seguimiento de tasas de interés, montos y plazos promedio de los préstamos al sector privado no financiero. De acuerdo con ésta, entre septiembre y octubre pasados el costo promedio (ponderado por monto) cayó del 35,22% al 34,84% en los préstamos personales y a titulares de tarjetas de crédito; del 22,11% al 21,86% en los prendarios; y sólo subió en hipotecarios, del 15,46% al 16,04%. Para las empresas, en cambio, se sintió una suba del 19,80% al 20,11% en empresas de primera línea; del 17,69 al 18,44 en documentos descontados y del 18,23% al 18,65% en documentos comprados. El efecto más negativo se vio, sin embargo, en los plazos de colocación: en préstamos a tasa de interés del 0% para individuos, el plazo cayó de un rango de entre 1.300 y 1.400 días en los primeros siete meses del año a uno de entre 600 y 800 días de julio a hoy. En empresas, en cambio, se sintió el impacto de la nueva normativa lanzada por el Banco Central que obliga a las entidades a prestar un 5% de sus depósitos a tasa fija del 15%, y al duración creció a un máximo de 591 días (en julio era de 300 días). El mayor beneficio en este segmento lo percibieron las pymes, que llegaron a tomar dinero a un promedio de plazo de 760 días cuando, a mitad de año, lo hacían a sólo 330 días. La nueva serie fue lanzada por el Central, según precisó en un comunicado, con el objeto de brindar mejores herramientas para la toma de decisiones de todos los actores del sistema, para los hacedores de políticas y para la investigación aplicada, incrementando la transparencia del mercado crediticio. |