Este fue el mensaje que transmitieron los representantes del sector privado y público al exponer ayer en la 18º Conferencia Anual de la UIA, que finaliza hoy en el hotel Sofitel de Cardales. Sin embargo, no faltaron los directivos de empresas brasileñas que cuestionaron las medidas de protección argentinas y recalcaron que generan bronca y desánimo. Aunque destacaron el temario del evento y las intenciones de ambos gobiernos, reconocieron que existe malestar en Brasil porque crecen las importaciones chinas en detrimento de las brasileñas, aseguró el director de la Asociación de la Industria Textil (ABIT) del vecino país, Fernando Pimentel, quien curiosamente tiene el mismo nombre que el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio de ese país.
Durante el acto de apertura del evento, denominado Argentina y Brasil: integración y desarrollo o el riesgo de la primarización, el titular de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, y el presidente de la conferencia, el salteño José Urtubey, destacaron la necesidad de avanzar hacia una profundización de la integración con Brasil. Es que, consideran, es la única manera de avanzar hacia un real desarrollo regional. También participó el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, quien sostuvo que hay que superar las diferencias en un marco de consenso y que si bien en el fútbol los países serán eternos rivales, en esto hay que jugar para el mismo equipo.
El presidente de la Confederación Nacional de la Industria de Brasil (CNI), Robson Braga de Andrade, fue muy cauto a la hora de expresarse sobre las diferencias con la Argentina, en un claro gesto a los organizadores del encuentro que tendrá su plato fuerte hoy con la presencia de Cristina y Dilma. Señaló que los países tienen que repensar la estrategia de integración, fomentar el debate sobre la crisis mundial y avanzar hacia una mayor convergencia de las políticas públicas. Es necesario correr la escalada del control a las importaciones a través del diálogo, tarea que tiene que ser de los sectores público y privado, aseguró el dirigente brasileño.
Las quejas de Brasil por el control de la Argentina mermaron en los últimos meses, pero las licencias no automáticas y las declaraciones juradas anticipadas de importación son una fuente permanente de disputa bilateral.