Por MATÍAS BARBERÍA - Wall Street dio cuenta de la desactivación del ultimátum que había impuesto el juez neoyorquino Thomas Griesa y le devolvió su confianza a los bonos argentinos. Los inversores, por su parte, se deshicieron de sus tenencias de seguros contra un impago argentino con lo que la estimación de probabilidad de default cayó al 69%, desde el 85% del día anterior.
Tras la puesta en suspenso del fallo de Griesa, los que picaron en punta fueron los analistas del Bank of America (BofA) y Barclays. Ayer por la mañana, mientras las cotizaciones de los títulos argentinos regidos por la ley de Nueva York volaban en el mercado, esos dos bancos cambiaron sus opiniones respecto a esas emisiones.
El BofA eligió pasarlos de underweight a marketweight. En la jerga del sector, marketweight es el nivel intermedio de una escala de tres posiciones con la que los analistas expresan su opinión respecto de la conveniencia de invertir en un activo de renta fija. En otras palabras, esa opinión define si el retorno que paga cada activo refleja correctamente el riesgo de impago que tiene implícito y, así, si vale la pena invertir en él. Equivale a la recomendación de mantener que se usa para acciones.
Con un lenguaje algo distinto, Barclays mejoró su opinión respecto a la deuda argentina de underweight a neutral. Un nivel similar al del BofA.
Para Barclays, los bonos Global 2017, Discount, Par y cupones PBI que fueron directamente afectados por el fallo del juez Griesa recibieron un castigo de hasta el 30% de su valor que será fácilmente recuperable ahora que la Corte de Apelaciones puso en suspenso esa medida.
Las causas de su nueva opinión son dos. Valores extremadamente atractivos y fundamentos fuertes, por un lado, y el significativo cambio en el lenguaje y la posición de la administración argentina luego del fallo del 21 de noviembre pasado, por el otro.
Sin embargo, la recomendación de Barclays no está libre de cautela. Preferimos movernos a neutral ya que el resultado del litigio permanece incierto, así como incierta es la posibilidad de que los argumentos de los bonistas reestructurados alcancen para cambiar el fallo de Griesa, dice el informe.
Si bien todavía no se animaron a cambiar sus recomendaciones, Credit Suisse y JPMorgan también tuvieron mucho que decir respecto de la dramática forma en que Argentina fue salvada por la campana.
En un reporte para sus clientes, Vladimir Werning de JP Morgan señala que la Corte de Apelaciones de Nueva York le deseó felices fiestas al mercado de renta fija, porque garantiza que el país cumpla con los próximos vencimientos.
Sin embargo, Werning no se permite ser optimista todavía ya que la decisión express de la Cámara puede no ser un desacuerdo con el fallo de Griesa, sino apenas una cautelosa revisión de sus implicancias.
Respecto de la audiencia del 27 de febrero próximo, y su difícilmente predecible resultado, Werning bromea: es a las dos de la tarde, les recomiendo lleguen temprano si quieren conseguir un asiento.
Los analistas de Credit Suisse siguieron una línea similar. Los eventos de ayer serán muy positivos para los activos argentinos, en el corto plazo, pero la definición del litigio es muy difícil de predecir, dijeron.
Por otro lado, los credit default swaps que aseguran contra un impago argentino cayeron 16,5 puntos porcentuales en el día. El precio de estos activos se utiliza para calcular las chances de que un país entre en default, que ayer cayeron al 69% de probabilidades.