Por Pablo Fernández Blanco - Las empresas transnacionales experimentan sentimientos encontrados con respecto a sus negocios en la Argentina. Si bien reconocen que sus ventas crecen de manera sostenida, incluso por encima de los guarismos que exhiben en Estados Unidos y en Europa, no logran superar la insistente sensación de incomodidad (y los problemas) que les provocan la inflación, el cepo al dólar, las dificultades para girar utilidades y, en general, la discrecionalidad de algunas decisiones del gobierno de Cristina Kirchner. Ése es el mensaje que enviaron en las últimas semanas a sus accionistas e inversores varias de las principales compañías industriales y de servicios de calibre internacional, como Coca-Cola, la fabricante de productos de consumo masivo Unilever, la alimentaria Kraft, la automotriz General Motors, Telefónica, la minera Xstrata y las marcas deportivas Adidas y Nike, entre otras. En la presentación de sus resultados globales correspondientes al tercer trimestre de este año ante la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés), Coca-Cola celebra que sus ventas treparon 5% respecto del mismo período del año anterior, por encima de las variaciones que tuvo en los países centrales y sólo por detrás de África. Pero la alegría no es completa, por la imposibilidad de girar dividendos al exterior debido a las restricciones cambiarias que impuso el gobierno argentino. "La ausencia de un mecanismo de mercado aprobado por el Gobierno para convertir la moneda local a dólares de Estados Unidos", sostiene en referencia a la situación de sus cuentas en el país, "restringe la capacidad de la compañía para pagar dividendos". Es, para Coca-Cola, una situación idéntica a la que sufre su negocio en la Venezuela de Hugo Chávez. En conjunto, las subsidiarias de la empresa a nivel local y en la república bolivariana tenían al 28 de septiembre pasado 525 millones de dólares entre efectivo, instrumentos de alta liquidez y variedades similares. Las dificultades para distribuir utilidades hacia el exterior se mete en los huesos de la actividad empresarial. Para Marina Dal Poggetto, economista jefe del estudio Bein, eso ocasiona una permanente discusión sobre cómo mantener el valor del dinero. La economista apunta otra curiosidad: las compañías están más preocupadas por cómo afrontar un problema específico, como una restricción a la importación de algunos productos o insumos, antes que por mejorar la productividad. La española Telefónica celebra su posición de liderazgo en los diversos segmentos que conforman el mercado nacional de telecomunicaciones en el país. La página negativa, en cambio, está dada por la erosión que produce la inflación sobre sus resultados. Se refiere al "aumento generalizado de los precios, que se traslada a mayores gastos por servicios contratados a terceros y a mayores gastos de personal, destacando que el trimestre está impactado por el incremento salarial recogido en el convenio colectivo". Sumados a mayores erogaciones comerciales por el incremento de la actividad, así como por la mejora en la atención al cliente, "los gastos por operaciones alcanzan 1954 millones de euros y aumentan un 26,8 por ciento interanual en los primeros nueve meses del año", refiere el informe de la compañía. Hay lecturas distintas con respecto al incremento de precios. Por caso, General Motors, cuya nave insignia en el país es la marca Chevrolet, explicó a sus inversores norteamericanos que en la Argentina tuvo un efecto favorable sobre sus ventas debido a la "mayor inflación" que se produjo en el país. Los economistas locales confirman las preocupaciones de las empresas, que se repiten en preguntas a los analistas. Fausto Spotorno es uno de los asociados del estudio de Orlando Ferreres. Según su experiencia, "la pregunta número uno de las empresas internacionales es qué va a pasar, en general. Eso no es bueno". Las incógnitas más frecuentes pasan por la inflación -algo que aún no terminan de comprender en el exterior-, el tipo de cambio y los problemas para distribuir utilidades. Spotorno aporta otro dato: la economía argentina les interesa cada vez más a las firmas con negocios en el país, pero menos a las que ven el país desde afuera. Discrecionalidad de reglasLa anglo-suiza Xstrata es una compañía tan poco conocida para el gran público como crucial para las cuentas públicas argentinas. En el país opera el yacimiento de oro, plata y cobre Bajo La Alumbrera, uno de los principales enclaves exportadores del país. Debió explicarles a sus accionistas en sus resultados del primer semestre una situación infrecuente: "Tras la introducción de una resolución del gobierno de la Argentina", se acortó el lapso disponible para liquidar exportaciones a sólo 15 días, un período que hacía imposible completar la operación comercial en los términos previstos por la empresa. Eran tiempos en que el temor oficial a quedarse sin dólares obligó a medidas espasmódicas, que luego fueron parcialmente recompuestas. Si bien el Gobierno revisó esa situación en junio y en julio, hasta extender los plazos de liquidación hasta 180 días, la marca sobre sus cifras ya estaba hecha. La medida, sumada a "presiones inflacionarias asociadas a los mayores costos de combustibles y laborales", hizo caer un 47 por ciento la ganancia operativa, de acuerdo con el análisis de la compañía. Aunque la misma realidad baña la actividad de todas las empresas, hay un grupo de compañías que sólo resalta los aspectos estrictamente cuantitativos. Nike, por caso, asegura que si no se tienen en cuenta las variaciones cambiarias, "los ingresos de los mercados emergentes aumentaron un 22% durante el primer trimestre del año fiscal 2013". La marca de la pipa destaca que el alza fue de "dos dígitos" en el crecimiento de ingresos, liderado por Brasil, la Argentina, Corea y México. Y Adidas subraya que las ventas en la Argentina registraron aumentos de dos dígitos, por encima del 10% promedio de América latina. Unilever, dueña de marcas muy difundidas en las góndolas locales, como Knorr, Ades, Savora, Ala, Skip, Axe y Rexona, entre otras, celebra que las ventas en la región aumentaron un 13,7 por ciento, un crecimiento de dos dígitos por quinto período consecutivo. Una vez más, la Argentina ocupó un lugar en el podio de los países con mejor performance, que comparte con Brasil y Chile. Pepsico, que llega a los consumidores a través de Pepsi, 7 Up y Lay's, entre muchas otras, es una de las pocas que lamenta un crecimiento de las ventas de sólo un dígito para el período. Lo que dicen las empresasResultados de las filiales locales - COCA-COLA
5% Es el crecimiento que tuvo su negocio en el país en el tercer trimestre, aunque se queja de las restricciones para girar divisas.
- TELEFONICA
Gastos en alza La compañía española se lamenta "del aumento generalizado de los precios, que se traslada a mayores gastos por servicios contratados a terceros y más gastos de personal".
- XSTRATA
-47% Es la caída que registró la ganancia operativa de la compañía minera como producto de "los mayores costos de combustibles y laborales".
- GM
Efecto inflación General Motors, gigante automotor norteamericano, explica a sus inversores que en la Argentina tuvo un efecto favorable en sus ventas debido a "la mayor inflación".
- NIKE
22% Es el crecimiento de sus ingresos en los mercados emergentes, liderados por Brasil, la Argentina, Corea del Sur y México.
- PEPSICO
Compensación En América latina, los fuertes crecimientos de la compañía en Brasil y México compensaron la suba de "sólo un dígito" que registró la filial argentina.
- KRAFT
15% Es el crecimiento de los volúmenes de venta registrados en el último trimestre en la región, gracias a las adquisiciones en la Argentina y Brasil.
- ADIDAS
Dos dígitos En América latina, las ventas de la marca crecieron "un 20% sobre una base de moneda neutral, con fuertes aumentos de dos dígitos en la Argentina".
- UNILEVER
13,7% Es el crecimiento que tuvieron sus ingresos en América latina, con un "buen equilibrio entre precio y volúmenes". . |