Por ESTEBAN RAFELE - La Corte de Apelaciones del segundo circuito de Nueva York denegó ayer el pedido de los fondos buitre para que la Argentina constituya un fondo de garantía de u$s 250 millones y ratificó que la medida de no innovar regirá, al menos, hasta el 27 de febrero.
La decisión despejó de riesgo a los próximos pagos de deuda del país: el del Cupón PBI (unos u$s 3.500 millones), el 15 de diciembre y el del Discount (unos u$s 630 millones) a fin de año. Ayer, el riesgo país bajó 2,7% a 1.113 puntos, el valor más bajo en un mes.
Por la presente se ordena que la moción es denegada, dictaminó el tribunal de alzada como escueta respuesta al pedido de NML Capital, el fondo de inversión de Elliot, propiedad de Paul Singer, que había logrado que el juez de primera instancia Thomas Griesa ordenara constituir un fondo de garantía por u$s 1.330 millones, o el 100% del monto que le reclama a la Argentina por sus bonos en default.
La Corte le dio un nuevo alivio a la Argentina, que el lunes había rechazado el pedido de los fondos buitre mediante un escrito en el que lo consideraba improcedente y sin base alguna. El país había contado con el aval de fondos de inversión con tenencias de deuda reestructurada, que se presentaron como terceros interesados, fueron aceptados por la Cámara y le solicitaron que rechazara la exigencia de NML Capital.
Ahora, las partes deberán presentar sus argumentos por escrito de forma escalonada, de acuerdo al calendario que fijó el tribunal de alzada y que finalizará el 27 de febrero con una audiencia entre las partes. Hasta entonces, regirá el stay o no innovar y la decisión de Griesa de que Argentina pague el 100% de las tenencias de bonos de NML Capital seguirá en suspenso.
Días de furia
A fines de octubre, la Corte de Apelaciones había convalidado el fallo de Griesa a favor de los fondos buitre, que reclamaban tratamiento igualitario con los bonistas que ingresaron al canje.
El tribunal solicitó entonces al juez de distrito que definiera cuánto y cómo debía pagar Argentina. Griesa dictaminó que el país no tenía voluntad de pagar y obligó a depositar u$s 1.330 millones en una cuenta de garantía antes del pago del Cupón PBI del 15 de diciembre. Caso contrario, alertó, todos los bancos y agentes involucrados en esa operación debían retener parte del dinero. Eso motivó rechazos de entidades que agrupan a casas de clearing, del Banco de Nueva York (que es fiduciario de los bonistas que entraron al canje) y de la Fed de Nueva York. El Gobierno espera que todas esas partes reiteren sus posiciones por escrito ante la Corte de Apelaciones en estos días. El Banco de Nueva York lo hizo el lunes por la noche.
Pero más allá del resultado favorable en el tribunal de alzada, el fallo de Griesa motivó un replanteo en la estrategia de Argentina ante los fondos buitre. Si en los días previos la presidenta Cristina Fernández y el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, reiteraban que no se les iba a pagar ni un peso, el Ejecutivo abrió la puerta a realizar un nuevo canje de deuda si la Corte así lo solicitaba, en los mismos términos que el efectuado en 2010.
En otras palabras, elevó una oferta a los holdouts con una quita del 65%, que costaría al país entre u$s 800 y 900 millones. Los demandantes ya rechazaron los dos canjes, pero se trató de un gesto negociador que el tribunal tuvo en cuenta para posponer y evaluar la sentencia de Griesa.
En principio, la Secretaría de Finanzas, al mando de Adrián Cosentino, no oficializará la propuesta de canje hasta que la Corte lo dictamine luego del 27 de febrero. Pero es la carta más importante que jugará Argentina en los próximos tres meses de litigio judicial. En tanto, Lorenzino, calificó anoche como positivo el fallo de ayer de la Cámara de Apelaciones.