El mercado de divisas se movió con ligeros cambios, y el euro se paga a 1,2089 dólares. El euro no fue capaz de sacar provecho de los datos de confianza empresarial en Alemania, que no fueron tan negativos como pensaban, y de las peticiones semanales de subsidios de desempleo, que se incrementaron en un número superior al estimado. Sin embargo, el dólar no pudo soportar la presión del yen, tras conocerse los datos de balanza comercial en Japón. La divisa japonesa se mostró como la más pujante, impulsada además por las cifras difundidas por el Gobierno nipón sobre las cifras de inversión procedentes del exterior, que se incrementaron una semana más, lo que da idea de que los inversores extranjeros se han vuelto a fijar en la bolsa japonesa. De este modo, se incrementa la demanda de yenes, lo que repercute en beneficio de su cotización.
Mientras, el euro se vio beneficiado a primera hora de la mañana por las cifras de confianza empresarial en Alemania, publicadas por el prestigioso instituto IFO. Como se esperaba, el incremento de los precios del petróleo hizo mella en el indicador. Sin embargo, su retroceso fue inferior al previsto por los expertos, lo que dio algo de fuerza al euro. Sin mostrar una reacción brusca, la divisa europea fue ganando posiciones frente al billete verde hasta situarse por encima de la cota de 1,21 dólares.
Posteriormente se conocieron las cifras de peticiones semanales de subsidios de desempleo en Estados Unidos, que reflejaron un incremento superior al previsto. Entonces sí se vio una reacción brusca del mercado, con una subida en vertical del euro que llevó a la divisa europea a sus máximos intradía, 1,2130 dólares. Sin embargo, la reacción se extendió muy poco en el tiempo. El mercado parece no tener confianza en la economía europea y poco después el euro volvía a los precios que mostraba durante la mañana, en el entorno de 1,2075 dólares.
El dólar fue capaz de aguantar las embestidas del euro pero no sucedió lo mismo con el yen. La divisa japonesa se situó claramente por debajo de 110 unidades por dólar, animado por las comentadas cifras de inversión extranjera y por los datos de balanza comercial, aunque no terminaron de convencer los guarismos referidos a las exportaciones.