El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, fue al grano: dijo a los empresarios y sindicalistas que el Gobierno debe comenzar a liberar el comercio exterior el año entrante y que, para eso, es necesario mejorar la deteriorada competitividad del país. Por ese motivo, el Ejecutivo convocó, otra vez, al diálogo tripartito para intentar moderar la carrera entre precios y salarios (ver pág. 6). Así se desprende de distintas fuentes consultadas por El Cronista que participaron de la reunión que tuvo lugar ayer por la mañana en la Secretaría de Comercio Interior. La comandaron Moreno, la ministra de Industria, Débora Giorgi y la viceministra de Trabajo, Noemí Rial. No podemos seguir con la economía cerrada, disparó el autor intelectual de las trabas a las importaciones con las que el Gobierno se aseguró un superávit comercial de u$s 11.500 millones hasta octubre. Según fuentes oficiales, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ordenó a Moreno avanzar en la liberalización del comercio luego de la extensa reunión que tuvo la semana pasada con Dilma Rousseff, su par brasileña. En el encuentro, fue clara la presión de Brasil. En otras palabras, las restricciones son útiles para proteger a la industria local de la importación china o coreana, pero no pueden afectar el intercambio con el principal socio comercial. Giorgi recordó que las trabas a las importaciones impactaron en las industrias locales y, por ende, a la producción nacional. La pérdida de competitividad, de la que tanto hablan los empresarios, sorprendió a Moreno en Vietnam, durante su reciente gira. Relató que en un shopping vietnamita un menú de comida rápida cuesta veinticinco centavos de dólar. En la Argentina, el controlado menú Big Mac de McDonalds cuesta 29 pesos, o seis dólares. Según uno de los asistentes al cónclave, el secretario remarcó varias veces que el país no es competitivo y dijo que el objetivo es reabrir la economía para el segundo semestre de 2013. Sorprendió la ausencia del secretario de Política Económica, Axel Kicillof, en el encuentro. Es que uno de sus hombres, Augusto Costa, es subsecretario de Competitividad, una dependencia creada para definir este tipo de políticas estratégicas. La carrera entre precios y salarios encarece a la economía y deteriora la competitividad del país. De ahí que tanto Moreno como Rial hayan hecho hincapié en moderar las paritarias y en incluir cláusulas de productividad en las negociaciones. Moreno insistió con su canasta de productos con precios controlados. La CGT lo frenó de plano (ver pág. 6). Los representantes de las grandes industrias escucharon con escepticismo y plantearon sus problemas sectoriales. A ellos y a los gremialistas les preocupó que Moreno insistiera en negar la inflación. El titular de la UIA, José De Mendiguren, dijo a Télam que fue se trataron temas importantes como el análisis de la competitividad sistémica de la economía argentina. Fue diplomático. En tanto, Carlos Bulgheroni, de Bridas, no logró ocultar cierto descontento. La de Mendiguren fue la única declaración frente a grabadores. La UIA se llamó a silencio hasta la reunión de Consejo Directivo de hoy. Les molestó que el que impulsó el cónclave haya sido Rubén Cherñajovsky, presidente de la empresa fueguina Newsan, luego de haberse reunido con la Presidenta. Los industriales lo miran con recelo y lo tratan de importador. |