Con la crisis económica abroquelada en la frontera de la restricción externa y la guerra de monedas, la presidenta Cristina Kirchner volvió a ensayar ayer, una vez más, una jugada política de alto impacto. No sólo viene de reformar la Carta Orgánica del BCRA para que este pueda disponer de las reservas, sino que redobló la apuesta y a mediados de año emplazó a los bancos a utilizar 5% de sus depósitos para prestar a la producción. A la vez, decidió bajar la emisión monetaria y reemplazarla por el crédito. El Gobierno ya le había dado varias señales a la banca privada pero ayer volvió a imponer la fórmula afectando otro 5%. El plan anunciado por la propia Presidenta tiene dos ejes centrales: impulsar la inversión y generar puestos de trabajo. En las entidades se debaten. Por un lado, señalan que es más de lo mismo, que ellos ya prestaban a la producción. Por otro, y pasando por alto que los depósitos no son de los bancos sino del cliente, plantean: ¿y si la gente se asusta o no quiere que el Gobierno decida dónde van sus ahorros? |