En el Gobierno admiten que crear un clima de confianza mutua entre Kirchner y Rato es lo central para convencer a éste de la “buena fe” y racionalidad de la posición oficial El Gobierno tendrá hoy menos de 7 horas para intentar convencer al titular del FMI, Rodrigo Rato, de su "buena fe" en las negociaciones con los acreedores. El desafío no es sencillo, pero en el entorno kirchnerista se preparan para no dejar escapar la oportunidad así nomás.
La premisa es clara: no hay tiempo para tocar en profundidad temas tan complejos como la renegociación de la deuda. Pero si de llevarse impresiones se trata, los minutos que Rato estará en la Argentina sobran. Por ello es que la orden que partió ayer desde Presidencia hacia el resto de los despachos y ministerios oficiales fue enfatizar la convicción y seriedad de las propuestas oficiales.
Rato conoce bien al ministro Roberto Lavagna, pero el español sabe que, como en todo gobierno, las decisiones económicas suelen ser presa de los tiempos políticos. Por eso, considera vital cada uno de los minutos del cara a cara con Néstor Kirchner para terminar de formarse una idea precisa del rumbo del gobierno argentino.
De por sí, el gesto de la visita del número uno del FMI y el hecho de que exista un primer contacto con el Presidente es un comienzo auspicioso para dos personajes que deberán lidiar con varias batallas por delante. Así lo evalúan en los despachos oficiales y esa es la impresión que se quiere generar para despojar al Gobierno del mote de negociador de "mala fe" respecto de la deuda.
Rato llegará al país por la mañana, secundado por el director del departamento Occidental del FMI, Anoop Singh, el representante permanente del organismo en la Argentina, John Dodsworth, y el vocero de la entidad, Thomas Dawson. A las 12 se entrevistará con el presidente del Banco Central, Alfonso Prat-Gay, y con su vice, Pedro Lacoste. Apenas una hora más tarde se hará presente en la Casa Rosada, al encuentro clave con Kirchner.
El periplo del hombre fuerte del Fondo tendrá su punto final cuando pasadas las 14 cruce hasta el Ministerio de Economía para almorzar con Lavagna y con el resto del equipo económico que comanda la renegociación de la deuda: el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, el secretario de Coordinación, Leonardo Madcur, y el subsecretario de Financiamiento, Sebastián Palla. Alrededor de las 17 Rato estará embarcando para viajar hacia Montevideo, Uruguay, paso previo a su estadía en Santiago de Chile, donde participará de un seminario de países de la región Asia-Pacífico.
A última hora de anoche se terminó de definir de mutuo acuerdo entre el FMI y el Gobierno que no habrá una conferencia de prensa del titular del organismo. En base a los resultados de los encuentros se especula con algún comunicado conjunto. El pacto al que arribaron ambas partes es evitar imprimirle a esta visita un exagerado condimento político, e intentar enmarcar el paso de Rato como una escala más en su gira sudamericana.
Por supuesto que esto no significa que no se vayan a tocar cuestiones espinosas como la deuda. El tema será ineludible, en particular en el almuerzo entre Rato y Lavagna. Allí casi todo girará en torno a los dos principales anhelos de Economía en el corto plazo: lograr que el FMI avale formalmente la suspensión del acuerdo hasta fin de año y, segundo, obtener el guiño de Rato para postergar el pago de u$s 1.000 millones de los u$s 2.450 millones que vencen hasta diciembre.
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