El presidente Luiz Inácio Lula da Silva cree que Brasil puede llegar a ser la sexta economía del mundo y entonces será reconocido y respetado por las naciones más ricas.
Según Lula, cuando la economía brasileña estaba entre las ocho mayores del mundo sólo existía el Grupo de los Siete (G-7) porque "posiblemente no cupiese un país latinoamericano en el grupo de los más ricos".
Pero cuando Brasil perdió peso, agregó, el selecto club decidió ampliarse al G-8, en referencia a la inclusión de Rusia, más por motivos políticos que económicos.
"Este país volverá a ser la séptima, la sexta o la octava economía del mundo para ver si los más ricos van a disminuir el grupo de los privilegiados", dijo Lula en un discurso al visitar la fábrica de Caterpillar en la ciudad de Piracicaba, 180 kilómetros al oeste de Sao Paulo.
La economía brasileña llegó a ser la octava del mundo en 1998, pero con el bajo crecimiento de los últimos años perdió espacio y en 2003 retrocedió hasta el puesto 15, según un estudio privado elaborado con datos oficiales del Producto Interior Bruto (PIB).
Lula criticó además la medición del índice de riesgo que ofrecen las economías emergentes y, tras preguntarse cuál es el peligro que corren las inversiones en el país, señaló que quienes calculan el riesgo país "posiblemente no conocen Brasil".
"No tenemos maremotos, no tenemos huracanes, no tenemos volcanes, no tenemos guerra, no tenemos guerrilla. Tenemos una democracia sólida, con instituciones sólidas. ¿Cuál es el problema del riesgo Brasil?", dijo Lula.
El riesgo país es un indicador que mide el grado de inestabilidad económica de las naciones emergentes y el peligro que representan para los inversores extranjeros, y se calcula de acuerdo a variables financieras que tienen en cuenta las tasas de interés.
Cuando Lula asumió la presidencia, en enero de 2003, el riesgo país de Brasil estaba en 1.446 puntos base y actualmente gira alrededor de los 500 puntos.
Tras destacar que "la economía brasileña está en franca recuperación", el presidente afirmó que el país avanza hacia el desarrollo con inclusión social, impulsado por la recuperación de la credibilidad externa.
Igualmente destacó el crecimiento de las exportaciones, que este año deben llegar a 90.000 millones de dólares, con lo cual se generará un superávit comercial récord de 30.000 millones de dólares, según proyecciones oficiales.
"Resolvimos salir por el mundo para decir que Brasil no es sólo el país del carnaval, el país del fútbol, no es el país donde mueren mendigos en el centro de la ciudad más importante (Sao Paulo); que en Brasil no hay sólo niños de la calle", expresó Lula.
Agregó que Brasil es todo eso, pero "también es un país de industria de punta, de alta tecnología, de trabajadores preparados".