Mientras los bonos de 13 países en vías de desarrollo con calificación B aumentaron un promedio de 26% en 2012, el mayor salto en los últimos 3 años, los bonos en dólares de Argentina subieron apenas 5,4%, según consigna un estudio de Credit Suisse Group. Se trata del peor desempeño desde 2008. La expropiación de YPF, y el anuncio de al menos 10 medidas para evitar la fuga de capitales alimentaron una inflación que, según las consultoras privadas, ronda el 25%. A la vez, la batalla legal con los acreedores que no aceptaron la reestructuración de la deuda también llevó a Standard Poors a reducir la calificación del país a B- en octubre. Es una situación que se deteriora, dijo Jorge Piedrahita, máximo responsable ejecutivo de Torino Capital. Se trata de un gobierno que en este momento no piensa con claridad, le dijo el analista a la agencia Bloomberg. Para evitar la salida de capitales, el Gobierno redujo las importaciones, limitó el pago de dividendos en el exterior, obligó a las aseguradoras a repatriar fondos que tenían en el exterior y prohibió la mayor parte de las compras de moneda extranjera de particulares. Esto hizo que el rendimiento promedio de los bonos argentinos en dólares creciera a 12% en 2012. Eso puede compararse con una declinación de 1,57 puntos porcentuales del rendimiento promedio de los bonos de mercados emergentes, a 4,51%, según datos que recopiló JPMorgan Chase. La tasa que pagan los bonos alcanzaron el 28 de noviembre el punto más alto en tres años 15,08% debido a la especulación de que el Gobierno optaría por un default selectivo en lugar de acatar la orden del juez Griesa de pagar u$s 1.300 millones a los tenedores de bonos que no aceptaron la reestructuración. El creciente riesgo de impago llevó a S&P a reducir la calificación crediticia de Argentina de B a B- el 30 de octubre, y a Fitch Ratings Ltd. a bajar tres niveles su calificación, a CC, el 27 de noviembre. Durante 2012, numerosos inversores salieron a desprenderse de títulos argentinos por la expectativa de que el país entraría en default. En la última parte del año, las caídas se suavizaron e incluso algunos bonos experimentaron un repunte. |