Que el valor de la divisa en el mercado informal haya escalado 30 centavos en dos días, hasta reponer una brecha de 44% con el precio oficial, no es algo usual. Es que muchos viajeros optaron por descansar en la tarjeta de crédito (donde el cambio aún es favorable, más allá del 15% que recarga la AFIP), y otros eligieron directamente no veranear en el exterior. Eso significa que la demanda turística tampoco es desbordante, hecho que le agrega más interrogantes al dólar de $ 7,10.
Lo que sí es real es que quien paga ese precio tiene una expectativa de devaluación muy superior a la que convalida el mercado. También es real que aunque se pinche en los próximos días, el blue no volverá al techo anterior sino que marcará un nuevo piso y una nueva brecha, con impacto sobre toda la economía. Por último, el zarandeo también le sirve al BCRA para ajustar a mayor velocidad el dólar oficial, razón que puede explicar que esta vez ni la AFIP ni la Policía se hayan zambullido en la City.