Las imágenes de cientos de inspectores con chalecos negros entorpeciendo el funcionamiento del mercado cambiario paralelo son cosas del pasado. Hoy, arbolitos y cueveros se mueven en la city porteña con una comodidad que no recuerdan haber gozado desde que en octubre de 2008 se impuso el cepo cambiario y la causa es que, en realidad, no hay nadie vigilando.
El titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, y la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, no logran acordar un modelo de fiscalización que les permita sancionar las violaciones a la ley penal cambiaria. El jefe de los recaudadores y principal espada del cepo cambiario que sostiene el Gobierno se encuentra con que, a pesar de poder decidir quién pude comprar dólares, quién no y cuánto puede comprar cada contribuyente, los operativos qué él lidera terminan en saco roto porque la autoridad de aplicación de las normas cambiarias es Banco Central.
Marcó del Pont, por su parte, tiene a la ley de su lado pero no cuenta con el ejército de inspectores que sí puede ostentar Echegaray. Peor aún, no parece demasiado interesada en salir a reforzar una política de administración cambiaria que no propuso, no diseñó, no conduce y con la que no se muestra muy cómoda.
El verdadero conductor del cepo y su implacable validación fiscal se quejó la semana pasada porque sus acciones contra casas de cambio ilegales no progresan en la justicia.
No creemos que el Poder Judicial no quiera terminar con la comercialización de moneda extranjera ilegal, dijo Echegaray durante la presentación de la recaudación de diciembre.
El número uno de la AFIP se refirió así a un fallo de septiembre pasado en el que el juez federal en lo Penal Económico Marcelo Aguinsky ordenó que los operativos de control cambiario sean encabezados por el Banco Central, con lo que prácticamente anuló las detenciones que hizo la AFIP en cuevas de la city, distintos barrios porteños y hasta en el barrio cerrado Nordelta. Apenas termine la feria judicial, la AFIP recurrirá el fallo de Aguinsky.
No hemos tenido acompañamiento del Poder Judicial porque nos sacó de los operativos, que manejan el Banco Central y la Policía Federal, agregó Echegaray, pasándole la pelota de paso a Marcó del Pont.
Voceros del BCRA se limitaron a negarse a hacer declaraciones ante la perspectiva de un nuevo contrapunto con la AFIP, algo común desde que en octubre de 2011 la agencia recaudadora condujo el cierre del mercado cambiario y disparó con ello el precio de la moneda en el mercado paralelo.
Las actividades de inspección, dijeron en la autoridad monetaria, se realizan en forma rutinaria aunque se negaron a dar datos de la cantidad de sumarios y operativos que habían encabezado en los últimos meses.
Con todo, los operadores del mercado blue pueden seguir trabajando tranquilos. El combate al mercado paralelo hoy lo lleva adelante la Policía Federal, en caso de detectar a un arbolito in fraganti en la calle. El BCRA sólo inspecciona a entidades que están bajo su regulación, y la AFIP sólo puede convocar a la autoridad monetaria en caso de que en un control de rutina se encuentre, por casualidad, con una cueva.