El diferencial cambiario está dejando historias poco felices para los argentinos que deciden pasar sus vacaciones fuera del país. Podría contar alguna de éstas, por ejemplo, José María, un editor audiovisual de 32 años que este fin de semana decidió escaparse a Punta del Este. Con unos pesos que me habían sobrado, quería comprarme una botellita de Amarula (un licor africano) en el duty free de Montevideo. Si lo pagaba en dólares, me cobraban u$s 10; si lo hacía en pesos argentinos, en cambio, $ 74. Está claro que afuera conviene pagar todo con tarjeta de crédito, comentó. Como cualquier turista argentino, José María está entrenado para hacer rápidamente el cálculo en su cabeza: la misma transacción que, en efectivo, termina por convalidar un dólar de $ 7,40, se puede realizar con el plástico a un tipo de cambio de apenas $ 5,75 (considerando el impuesto del 15% de la AFIP).
Según un sondeo que realizó El Cronista en casas de cambio de Brasil, Chile y Uruguay, adonde concurre la mitad de los turistas locales que salen del país, la cotización para los argentinos varía de los $ 7,40 a los $ 8,20 en la región. En Cambio18, por ejemplo, una de las grandes entidades cambiarias de Uruguay, aceptaban ayer tomar pesos argentinos a un tipo de cambio de $ 7,40 (en la web el diferencial era de $ 8,33).
El precio también desalienta en Brasil. En Centaurus Turismo y Cambio, de Florianópolis, ofrecían ayer cambiar dólares por pesos argentinos a un tipo de cambio de $ 8,19. Niveles similares a los que ofrecían en Cotação Câmbio y Disktur Turismo y Cambio.
En estos días, una profesional chilena que trabaja en el país pagó también en el costo de cobrar su sueldo en pesos argentinos: Cambié $ 30.000 porque tengo una deuda en pesos chilenos que estoy pagando y porque prefiero no tener mi plata en pesos argentinos. Me dieron 1,8 millón de pesos chilenos, lo que es igual, en dólares, a poco más de u$s 3.800, contó. La transacción terminó por cerrarse, así, a un dólar de $ 7,83. Pero hubiera alcanzado a dejarle u$s 400 adicionales si la hubiera realizado en las cuevas financieras argentinas, en donde cobraban ayer el dólar a $ 7,04.
Los rangos son siempre similares en Brasil, Chile y Uruguay, adonde concurre el 45% de los argentinos que sale del país para pasar sus vacaciones. Pero tampoco mejoran en otros destinos (en Paraguay, por caso, el intercambio se realiza a más de $ 8).
La red social Twitter, el reducto que se elige a veces para volcar exabruptos verbales, ya pudo recoger en estos días algunas de las decepciones argentinas. Y conclusiones que, de tanto repetirse, ya dejaron de ser allí un descubrimiento: No es que Brasil esté caro; es que el peso no vale nada, repetía ayer, por caso, un tuitero.