Después de cotizar en sus mínimos de la última semana frente al euro, el dólar fue capaz de reaccionar frente a la moneda única después de que el ISM manufacturero en EE UU reflejara un descenso superior al previsto por el consenso de los analistas pero no tan pronunciado como el de los pronósticos manejados a última hora. No obstante, el billete verde sigue tocado por el descenso de la confianza del consumidor, a la espera de las cifras de empleo del próximo viernes. Pese a las alzas registradas durante el día, el euro tampoco pasa por sus mejores momentos. En las primeras horas de negocio en las principales plazas europeas, la moneda única registró sus mínimos intradía, en 1,2148 dólares, después de que el dato de actividad manufacturera en la zona euro mostrara una clara desaceleración. Sus movimientos al alza fueron, de nuevo, una consecuencia de la debilidad del dólar y no de la fortaleza de la divisa europea.
El billete verde continúa afectado por el descenso de la confianza de los consumidores puesto de manifiesto por el índice elaborado por el Conference Board. Tampoco las cifras de actividad manufacturera de EE UU, que se conocieron poco después de la apertura de Wall Street, fueron excesivamente alentadoras. El dato correspondiente a agosto bajó hasta 59, desde 62 del anterior mes.
Los analistas apostaban por una cifra en torno a 60. Sin embargo, la cifra estimuló la recuperación del dólar, debido fundamentalmente a dos factores. En primer lugar, los últimos datos macroeconómicos habían llevado a algunos expertos a ser algo más pesimistas respecto a esta cifra de lo que indicaba el consenso de los analistas. En segundo lugar, la cifra continúa claramente por encima de la cota de 50, que marca la diferencia entre una economía en expansión y una en recesión.
El euro había logrado alcanzar sus máximos de la última semana frente al dólar, e incluso había sobrepasado la cota de 1,22 dólares. Tras la publicación de las cifras del ISM manufacturero, el dólar inició un notable repunte, prácticamente en vertical, que le llevó a situarse cerca de los máximos frente al euro en los que cotizaba durante la mañana, en torno a 1,2150 unidades.
Mientras, la divisa europea volvió a perder terreno frente a la libra esterlina y al yen. La moneda japonesa tuvo sin embargo un comportamiento discreto y llegó a perder terreno frente al dólar.