Mucho menos emocionados andan por estos días los bonistas del canje, que se quedaron afuera al menos por ahora del apretado cronograma fijado por la Corte, con 15 minutos para la Argentina y 15 minutos repartidos entre los dos grupos de demandantes. Los abogados ya protestaron y los holdouts empezaron a regodearse en la posibilidad de una fisura en el frente Argentina-bonistas.
Casi enseguida después de que el Segundo Circuito estableciera el programa el viernes por la mañana, los bonistas llenaron un formulario en el que dejaron claro que también querían presentar argumentos orales.
Sospecho que si le pregunta a los bonistas, le dirán que no están necesariamente pidiendo que se reduzcan los 15 minutos de la Argentina sino que reclaman un tiempo adicional. Pero le puedo decir por experiencia personal que la Corte casi con seguridad no va a conceder ese pedido porque los tribunales ponen mucho cuidado en asegurarse de que las dos partes de un caso tengan exactamente la misma cantidad de tiempo. Y porque el Segundo Circuito tiene muchos otros casos ese mismo día. Así que desde un punto de vista práctico, la única forma en que los bonistas consigan tiempo es si la Corte recorta los 15 minutos de la Argentina.
Por eso digo que rompieron filas y estamos frente a una disputa potencial, comenta el abogado Richard Samp, principal asesor del grupo de lobby Washington Legal Foundation, que defiende la posición de los holdouts y que hizo una presentación a su favor.
Así y todo, por ahora las fisuras no se ven. Y aún cuando en el documento que presentaron el último viernes insistieron en que no son aliados de la Argentina, dieron una señal clara de apoyo a la oferta argentina de reapertura del canje. En relación a la propuesta de Argentina de reabrir el canje, los bonistas no toman ninguna posición con respecto a los demandantes, pero simplemente apuntan que hay otros tenedores de deuda que podrían encontrar esa oferta atractiva, señalaron.
Y una nota al pie aclara: El fondo Gramercy, miembro del Grupo de Bonistas del Canje, aún mantiene un reclamo contra la Argentina por ciertos bonos en default. Asumiendo que un puñado de tecnicismos legales vinculados por con el colateral subyacente puedan ser resueltos, Gramercy participaría en un nuevo caje. El Grupo de Bonistas del Canje también tiene conocimiento de otras instituciones financieras como BNP Paribas, Grantham, Mayo Van Otterloo & Co LLC y otros que, junto con Gramercy, poseen o manejan entidades que poseen bonos en default por una suma aproximada de u$s 500 millones en reclamos que también estarían dispuestos, sujeto a revisión de las condiciones finales, a participar de una reapertura del canje del 2005.
Puede que sea una cifra poco relevante. Pero la señal es elocuente en cuanto al respaldo de la iniciativa. A los expertos que siguen el caso, no obstante, la idea de la reapertura no parece entusiasmarlos. Sólo funcionaría si el gobierno argentino puede negociar un acuerdo lo suficientemente atractivo con NML y los demás. No creo que vayan a aceptar el mismo descuento que los bonistas anteriores. Supongo que una negociación sería posible pero debería ser en términos diferentes, opina Gulati. Anna Gelpern, una colega igual de reconocida de la American University Washington College of Law, es mucho más lapidaria. Llegan demasiado tarde, se limita a responder.
Tampoco parecen demasiado interesados en el flamante argumento de que las reservas no alcanzarían a cubrir los reclamos potenciales que precipitaría un fallo adverso (el reverso del argumento buitre que siempre encontró en las reservas la prueba de que la Argentina podía pagar si quería). No creo que eso vaya a ayudar a esta altura del partido. Además, tampoco queda realmente claro qué tan relevante es el monto de las reservas internacionales en lo que hace al argumento legal de fondo, dice Gulati. Gelpern, una vez más, no tiene piedad. La pregunta no es si el argumento de las reservas puede ayudar a la Argentina en esta instancia sino si le van a creer lo que dice, dispara.
Sobre el tema de los 15 minutos, la mirada más desapasionada y menos interesada de los académicos sugiere no dejarse llevar por especulaciones. No creo que haya que leer demasiado en el tiempo que se dio para los argumentos. Es bastante típico y queda a discreción de la Corte otorgar más tiempo si lo desea. Pero tampoco esperaría que se permita en esta audiencia re-argumentar sobre temas que ya fueron decididos. Deberán enfocarse en las cuestiones nuevas, opina Mark Weidemaier, experto de la universidad de North Carolina. La violación de la cláusula pari passu, se entiende, queda fuera de agenda.
Gulati coincide: No me parece que 15 minutos sea inusualmente corto. Y los jueces pueden darles más tiempo si lo amerita. Dicho eso, mi experiencia me dice que los jueces ya habrán decidido lo que quieren hacer antes de presentarse ese día para escuchar los argumentos. Puede que tengan algunas preguntas sobre temas que requieren aclaración pero éste es un caso tan importante que ya habrán hecho su tarea. Además, saben que el mundo estará mirando.