Jacob Ryten es una de las personas que más saben de estadísticas públicas en el mundo. Este canadiense es figura obligada de consulta de muchos de los institutos de todo el planeta (como lo fue del INDEC hasta hace 7 años), ya que a su trayectoria de haber sido director de "Statistics Canada", una de las oficinas de mayor prestigio, suma a su currículum nada menos que haber preparado el último Manual de Organización Estadística que distribuye Naciones Unidas.
Cuando se cumplieron 6 años de la intervención en el INDEC, Ryten sostiene que "no es posible seguir hablando con la dirección del INDEC" porque
"no tiene los conocimientos, la experiencia, los contactos con expertos internacionales, y sobre todo la integridad moral para elaborar un IPC con la calidad y la credibilidad necesarias". Y fue más allá: "Antes de discutir con la dirección lo que sea, yo exigiría su renuncia inmediata".
Con respecto al nuevo IPC de alcance nacional que está en fase de elaboración y se difundiría recién en enero de 2015 señaló: "Los dos años pueden ser quiméricos o una previsión realista. Pero insisto en subrayar que el problema no es un problema técnico. Si mañana el mismo INDEC con los mismos actores publica el mejor IPC posible, ¿qué confianza tendríamos en su integridad?"
Periodista: ¿Qué opina de la sanción que aplicó el FMI a la Argentina por sus estadísticas?
Jacob Ryten: La normativa del FMI es clara. Los países miembros deben adoptar prácticas internacionales (definidas en forma amplia) para las estadísticas que envían a la división de estadística del Fondo. Hace mucho tiempo que el INDEC viola normas internacionales en lo que suministra al FMI. Las dos misiones del FMI lo constataron sin ambigüedad. El organismo demostró su paciencia aguardando que el INDEC cambie de práctica. Pero el INDEC todavía no cambió y no hay razón para esperar que haya modificaciones mientras que no cambie su dirección superior.
P.: ¿Es posible recomponer los datos estadísticos de los últimos años que no son confiables?
J.R.: Es posible utilizando una mezcla de datos inferidos y de datos recolectados por las consultoras privadas para tener una historia muy básica (y muy cruda) de lo que pasó en estos últimos 6 años. Pero no creo que sea posible tener datos oficiales (con la calidad y la precisión necesarias) para el período de la intervención. A lo mejor podríamos tener datos avalados por una comisión académico-oficial disponibles para investigadores y estudiantes sin que los llamemos datos oficiales.
P.: Como experto en temas de estadísticas públicas, ¿fue consultado durante estos últimos años por funcionarios del Gobierno argentino o por técnicos del FMI para la elaboración del nuevo Índice de Precios al Consumidor de alcance nacional?
J.R.: Estoy seguro de que la dirección del INDEC conoce lo que opino de lo que se hizo durante el período de intervención para no mantener ninguna relación conmigo. De igual forma, los expertos del FMI saben que un contacto oficial conmigo pondría un punto final a sus discusiones con el INDEC. Mi posición sin embargo no cambió. Mantengo que no es posible seguir hablando con la dirección del INDEC. Dicha dirección no tiene los conocimientos, la experiencia, los contactos con expertos internacionales, y sobre todo la integridad moral para elaborar un IPC con la calidad y la credibilidad necesarias. Antes de discutir con la dirección lo que sea, yo exigiría su renuncia inmediata.
P.: El Gobierno argentino dice que recién en enero de 2015 se difundirá el primer dato del Índice de Precios al Consumidor de alcance nacional. ¿Es necesario ese tiempo para elaborar un nuevo índice de alcance nacional?
J.R.: No tengo elementos para contestar cuánto tiempo se necesitaría, ya que habría que ver en qué estado está la encuesta nacional de presupuestos familiares, qué elementos existen para permitir que se conformen canastas regionales con un justo equilibrio entre las idiosincrasias locales y los requerimientos de coherencia nacional, quién capacita los entrevistadores, qué sistemas de crítica y de codificación existen, entre otros. Los dos años pueden ser quiméricos o una previsión realista. Pero insisto en subrayar que el problema no es un problema técnico. Si mañana el mismo INDEC con los mismos actores publica el mejor IPC posible, ¿qué confianza tendríamos en su integridad?
P.: Es decir que el problema no es técnico.
J.R.: Hace mucho tiempo que el problema de las estadísticas de inflación y de crecimiento real de la producción dejó de ser técnico. Pasó a ser un problema político-institucional. Para que las estadísticas sean útiles tienen que ser creíbles. Para que sean creíbles tienen que ser publicadas por instituciones idóneas y demostrar que no son afectadas por presiones del Gobierno. En definitiva, para ser creíbles las estadísticas económicas argentinas requieren otros autores.
P.: ¿Es posible recobrar la confianza?
J.R.: Después de seis años de mentiras durante los cuales se violaron todos los principios fundamentales y todas las buenas prácticas internacionales y durante los cuales el Gobierno hizo comentarios indebidos no hay cómo recobrar confianza o credibilidad.
P.: ¿Conoce casos en otros países donde se hayan manipulado las estadísticas y que en algún momento volvieron a ser creíbles?
J.R.: Sería necesario hacer un estudio en profundidad de lo que pasó con las estadísticas soviéticas y conocer el grado de aceptación que tienen las estadísticas rusas hoy día. No tengo los elementos necesarios para comentar. Sin embargo, mi impresión es que no hay precedentes para una acción similar a la del INDEC y que una vez cambiado el contexto político, será necesario cambiar el marco institucional de las estadísticas oficiales, su base legal, así como los principales funcionarios involucrados en la producción de datos económicos.
| Entrevista de María Iglesia |