El dato oficial sobre inflación dejó de ser desde hace tiempo un driver determinante para los bonos locales ajustados por CER. La manipulación de las estadísticas quedó incorporada en sus precios y desde entonces los títulos mantienen altísimos rendimientos en relación con sus pares de la región.
De hecho, los bonos atados al riesgo Moreno hoy rinden en promedio 19,3%, más de cinco veces el retorno de sus pares brasileños, con una tasa promedio del 3,8%, según datos de Barclays. Es el costo Indec, ya que lo que terminan cobrando los bonistas depende de la poco creíble estadística oficial.
Sin ir más lejos, el año pasado, los bonos que siguen la inflación de la Argentina fueron los únicos de todo el universo emergente que terminaron en rojo: retrocedieron 13% contra subas de hasta 30% en emisiones similares de otros países (el promedio fue de casi 18%). Los títulos que replican el aumento de precios avanzaron 16,84% en Brasil, 12,56% en Chile, 19% en Colombia y 27% en México, todos ellos países en los que no existe duda sobre la credibilidad de sus estadísticas.
Si bien en 2010 la expectativa de un sinceramiento ayudó a que subieran 60%, en 2011 ya habían perdido 15%.
Aunque la reciente declaración de censura del FMI no tiene efectos en la práctica porque la Argentina hace años que no gestiona empréstitos con ese organismo, la medida contra el país volvió a poner el tema en la agenda, aunque con poca expectativa en un año electoral.
Rezagados
Por supuesto que la suerte de los bonos indexados la comparten otros títulos argentinos a la hora de las comparaciones odiosas. Mientras los bonos de 13 países en vías de desarrollo con calificación B aumentaron un promedio de 26% en 2012, el mayor salto en los últimos 3 años, los bonos en dólares de Argentina subieron apenas 5,4%, según consigna un estudio de Credit Suisse Group. Se trata del peor desempeno desde 2008.
El rendimiento promedio de los bonos argentinos en dólares se disparó a 12% en 2012. Eso puede compararse con una declinación de 1,57 puntos porcentuales del rendimiento promedio de los bonos de mercados emergentes, a 4,51%, según datos que recopiló JPMorgan Chase.
La tasa que pagan los bonos alcanzaron el 28 de noviembre el punto más alto en tres años (15,08%) debido a la especulación de que el Gobierno optaría por un default selectivo en lugar de acatar la orden del juez Griesa de pagar u$s 1.300 millones a los tenedores de bonos que no aceptaron la reestructuración.
El creciente riesgo de impago llevó a S&P a reducir la calificación crediticia de Argentina de B a B- el 30 de octubre, y a Fitch Ratings Ltd. a bajar tres niveles su calificación, a CC, el 27 de noviembre.
Durante 2012, numerosos inversores salieron a desprenderse de títulos argentinos por la expectativa de que el país entraría en default.