Hay mucha demanda de ese producto porque la devaluación esperada en el cambio oficial está entre el 15% y 20%, dijo el operador de un agente de bolsa que prefirió no ser nombrado.
Al aumentar la expectativa de devaluación oficial, los inversores se vuelcan a este instrumento que tiene un mercado chico: todos pujan por el mismo valor, sube el precio y la tasa baja.
Por ejemplo, el bono de la provincia de Buenos Aires que vence en 2013 emitido con una tasa de corte del 9% hoy rinde 1,69%. O el de la ciudad de Buenos Aires que amortiza en 2014 al 8% hoy rinde 0,39%.
El mercado secundario de los títulos provinciales es muy activo. Mucha gente queda afuera de la colocación y después lo quiere comprar en el mercado secundario, entonces sube el precio y baja la tasa, explicaron en la sociedad de bolsa.
Entre las obligaciones negociables (ON) corporativas, se puede mencionar la última colocación de Molinos Río de la Plata, que hizo a 2015 en enero pasado y cortó a 2,45%. La sobredemanda se ve en los precios de los bonos, ya que cada vez cortan más abajo las emisiones, agregó el operador.
Los bonos dollar-linked están nominados en dólares, pero pagan la amortización y los intereses en pesos al tipo de cambio oficial más la tasa de cupón. Así, aunque la tasa de corte sea cero, el inversor obtendrá la tasa de devaluación.
Las empresas aprovechan que el mercado está muy líquido para bajar el costo de sus emisiones de deuda. Hay vigentes, unas doce emisiones provinciales y 22 corporativas (más dos en marcha).
El contexto de Argentina es de un excesivo circulante de pesos. La mayoría de los inversores está buscando instrumentos de cobertura, y los dollar-linked son una oportunidad. Se suscriben en pesos al tipo de cambio oficial, son cortos (de un año) y permiten la salida, porque tienen un mercado secundario muy activo, dijo el portfolio manager de uno de los colocadores que pidió anonimato.
Se trata de un instrumento que en principio captó el interés de los inversores institucionales y luego el de los pequeños, quienes tienen sus pesos acorralados en el circuito local mientras pierden valor por la inflación del 25%.
El momento de mayor liquidez tiene que ver con la expansión monetaria de diciembre, de $ 39.864 millones. El Banco Central emitió muchos pesos y, si bien estuvo esterilizando, quedó mucha liquidez en el mercado, explicó el operador de un banco. De allí también el crecimiento de los fondos comunes de inversión, grandes inversores de ON y fideicomisos financieros, cuyo patrimonio hoy supera los $ 52.000 millones.
Diferente será el momento en que YPF emita sus ON en el mercado local. La cantidad de fondos que aspira la petrolera obliga a los colocadores a evitar los dos o tres días anteriores y posteriores a su salida.
Estamos todos atentos a cuando sale YPF para no coincidir y adelantarnos. En el margen saca liquidez. Luchamos todos por lo mismo. Nada se dejó de colocar, pero ajusta por tasa, agregaron en el sector de estructuraciones de otro banco.
Pero estas semanas sin YPF en la bolsa fueron una panzada de pesos: sobresuscripciones de entre el 20 y 30%. Y en algunos casos, del 100%.