Las especulaciones se despiertan respecto de lo que hará el Gobierno después octubre: desde una mayor cantidad de restricciones para adquirir dólares para viajar, hasta la emisión de bonos en dólares para aplacar el tipo de cambio paralelo, pasando por un desdoblamiento cambiario.
La coincidencia es que las autoridades deberán modificar la política cambiaria a fines de año. Después de las elecciones, si la economía muestra una recuperación mediocre, se incrementarán las chances de una depreciación más significativa del tipo de cambio oficial y serán más probables algunas correcciones en las políticas, indica el último informe de Barclays.
Las autoridades probablemente consideren alternativas más heterodoxas, agregan los economistas Alejandro Grisanti, Sebastián Vargas y Alejandro Arreaza.
Prevén una combinación de un régimen formal de tipo de cambio dual, junto con la emisión potencial de deuda local para apoyar al mercado cambiario.
Se trata de la emisión de bonos nominados en dólares del estilo que realizó Venezuela: el Estado vende los títulos a los particulares, quienes luego los revenden al exterior a cambio de divisas a un tipo de cambio más depreciado que el oficial pero por debajo del negro. Esto cumpliría con los objetivos de bajar la presión sobre el tipo de cambio y reducir en cierta medida la necesidad de imprimir dinero para financiar el déficit, explican.
Reconocemos que la administración ha hecho un esfuerzo importante para evitar la tentación de emitir deuda para apoyar al mercado cambiario. Sin embargo, a medida que la brecha con el mercado paralelo se ensancha, aumentan los incentivos de usar este mecanismo que ha generado cuantiosos dividendos políticos en Venezuela, agregan.
Hasta tanto, Barclays prevé una depreciación gradual del 18% anual, por lo menos hasta fines de octubre, lo que probablemente generará una fuente de demanda adicional en el mercado paralelo, a medida que la gente anticipa una depreciación postelectoral.
En tanto, el Bank of America Merril Lynch estima un dólar a $ 6 para fines de año, salvo que las autoridades aceleren la devaluación o apliquen un sistema cambiario múltiple.
Mientras tanto, el economista Marcos Buscaglia espera que las reservas declinen en parte porque el gobierno relajará los controles a las importaciones antes de las elecciones, y estima que el superávit comercial se mantendrá casi sin cambios en 2013.
Y para luego de las elecciones, restricciones para los viajeros, que hoy corren con la ventaja de pagar pasajes de avión y compras en el exterior al tipo de cambio oficial, en vez de usar el paralelo. A pesar de que esperamos crecientes restricciones en el futuro, las nuevas restricciones son más probables despues de las elecciones, no antes, afirma.