De todas formas, el ahorro de dólares en el último año (unos u$s 18.100 millones si se toma la diferencia entre 2011 y 2012 de la formación de activos externos) podría encontrar rápidamente una contrapartida en los efectos secundarios que generó la aplicación el cepo, incluso pasando por alto la magra performance económica del 2012. Por ejemplo, en el período que va de enero a diciembre de 2012, el Gobierno debió desprenderse de unos u$s 7.500 millones en concepto de venta de dólares por pasajes y turismo, un rubro que creció en forma sostenida apuntalado por las medidas de la AFIP y el BCRA, que desviaron la demanda de dólares (que antes quedaban incluidas en las compras por atesoramiento) y presionaron la ventanilla de venta de divisas por ese concepto (uno de los pocos permitidos), incrementándolas en un 54% con respecto a los niveles de 2011. Por otro lado, el endeudamiento en el extranjero por parte de empresas, que en 2011 trajo al país unos u$s 6.716 millones al mercado, en 2012 le generó una salida neta de u$s 1.632 millones, lo que redundó en una menor oferta de divisas para nutrir las reservas del BCRA.
Las medidas frenaron el drenaje efectivo, manifestado en la formación de activos externos del sector privado (la contabilidad de la salida de capitales privados), no así en el potencial, dada la sed de dólares para atesoramiento que todavía se percibe en el mercado, señaló Andrés Mendez, de AMF Economía. Relacionado con esto último, incluso los consumos con tarjeta de crédito en el exterior le demandaron al Banco Central entre u$s 3.000 y u$s 4.000 millones el último año, cuando la referencia en un periodo sin restricciones apenas tocaba el 20% de ese número.
En opinión de los analistas, si bien las medidas para restringir el acceso al mercado cambiario se lanzaron en agosto de 2010, incluso cuando tuvo plena vigencia la profundización de las restricciones cambiarias desde julio de 2011 llamativamente se desaceleró la capacidad del BCRA para adquirir divisas al sector privado, fenómeno que explican por las menores líneas financieras de crédito del exterior, los mayores gastos en turismo y procesos no deseados vinculados a la facturación de importaciones y exportaciones.
Mala temporada
En esta línea, la batalla por los dólares continúa. Son las reservas del BCRA las que, en definitiva, se encuentran bajo el radar del Gobierno ayer cerraron en u$s 41.871 millones y las que generan no poca preocupación en la Casa Rosada. Es que, a pesar de las fuertes restricciones y del rosario de medidas hilvanadas que tanto el BCRA como la AFIP dispusieron para preservar la cuenta de las divisas, en lo que va del año, el Banco Central ya perdió u$s 1.126 millones, que se suman a los u$s 3.200 millones que cedieron en 2011 debido a la salida de los depósitos en dólares y la caída la liquidación de exportaciones.
Evidentemente, el deterioro de estos indicadores es, en parte, la contrapartida natural de una política monetaria que se ha concentrado principalmente en financiar al Tesoro, particularmente desde 2010, sostiene un informe de la consultora ACM. En lo que hace al aumento interanual del superávit en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), según el BCRA éste obedeció, principalmente, a las menores compras de activos externos de libre disponibilidad de residentes del sector privado (atesoramiento) en unos u$s 18.700 millones y, en menor medida, a los menores giros de utilidades y dividendos por algo más de u$s 4.000 millones. Como se mencionó, estos efectos fueron parcialmente contrarrestados por los menores desembolsos netos de préstamos financieros externos y las cancelaciones netas de préstamos locales en moneda extranjera.